miércoles, enero 31, 2007

¿QUÉ PREFIERES SER “MIEMBRO” O DISCIPULO?

¿ABAJO LA IGLESIA? 16
Sección 8 - Parte 1


Un día un predicador le dijo a un amigo, "Hemos tenido
el más grande avivamiento
que hayamos experimentado
en nuestra
congregación en años."
"¿Cuántas personas se agregaron a la membresía de tu iglesia?
- respondió mi amigo.

"Ningunas. Se fueron quinientas."
Brennan Manning - The Ragamuffin Gospel

¿Qué prefieres ser, un miembro o un discípulo? Si yo le hago esta pregunta a la mayoría de ustedes me dirán sin pensarlo: “discípulo”, algunos me dirán sinceramente “miembros”, y otros probablemente me hagan la historia de cuando solían hacer discipulados (que realmente son estudios bíblicos para la madurez cristiana o el aprendizaje bíblico) en sus iglesias, y que tristemente ya no los hacen.

Antes de escribir lo que sigue, debo aclarar que no tengo ningún romanticismo con la Iglesia primitiva, como ya lo dije en un post anterior. Si quiero acentuar el concepto bíblico del llamado de la iglesia.

Quiero que no olvides que el llamado primordial de todos nosotros es hacer discípulos “de todas las naciones…” (Mateo 28:19). No se sabe exactamente, en que parte de la historia de la iglesia se dejó de hacer discípulos, y se cambió por reuniones más grandes donde un predicador, pastor o sacerdote, compartía la Palabra, mientras todos callaban y luego iban a su casa para sentirse culpables por como les hablo el “conferencista”. Lo que lógicamente creemos es que quizás haya pasado son estas dos posibilidades:
1- Dada la cantidad de personas que se estaban convirtiendo al cristianismo, el “uno a uno”, o el “uno a sólo un grupito de personas”, se hacía cada vez más difícil. Así que, se hizo más fácil las enseñanzas a un grupo más grande a las cuales les restaríamos el vivir experiencias personales con el maestro, es decir el verdadero sentido de ser un discípulo, y parecía tener más el sentido de ser sólo un visitante o simpatizante, no necesariamente alguien que vive esas enseñanzas. Sumándole a esto el sentido de urgencia que tenían los apóstoles y primeros líderes de la iglesia porque el evangelio sea predicado a todo el mundo, les impedía a ellos hacer lo mismo que hacía Cristo (por lo menos no por un tiempo de 3 años y medio como lo hizo con sus discípulos, descarto, como sea, que esto sea una regla o fórmula útil para el discipulado), así que predicaban, duraban unos cuantos meses y luego se iban, poco a poco la tradición de hacer discípulos había pasado sólo a un grupo élite o clave que luego se convertirían en los líderes.

2- La otra posibilidad, es que luego de que Constantino adoptara el cristianismo como religión oficial del Imperio Romano, en su afán de que todos se convirtieran, y para lo cual se utilizó muchas veces la espada, la fuerza (¿no es la espada la fuerza) o la conveniencia, miles de personas pasaban a ser cristianos, aunque no necesariamente discípulos de Cristo, es decir, seguidores de sus enseñanzas, haciéndose más necesario y práctico, lo de un predicador, sacerdote o pastor, ministrándole a un grupo más grande, y haciendo menos usable la práctica del discipulado.

Nota en el medio: Si alguno de ustedes sabe sobre una razón histórica más exacta que las que expongo, por favor envíeme la referencia para así adaptar lo que estoy escribiendo.

Resultado de ambas: esta práctica, a la que Jesús nos encomendó con tanto énfasis, desapareció en la historia y en el tiempo. ¿Qué hubieron muchas voces que clamaban la vuelta a esto muchas veces durante nuestros 2000 años de historia como iglesia? ¡Claro! Como les he dicho antes, nada de lo que estoy diciendo aquí o de lo que mucha gente que defiende que sigamos los principios bíblicos ha escrito, es nuevo. Una revisión profunda de los escritos cristianos desde el segundo siglo hasta ahora hará que te des cuenta de esto. ¿Qué mucha gente prefirieron seguir este modelo de hacer discípulos en diferentes estados de la historia de la iglesia? ¡Claro! Una revisión de la historia de la iglesia destacará diferentes individuos que decidieron ir en contra de la corriente y hacer discípulos (Francisco de Asís o Antonio de Padua, por ejemplo).

La triste realidad que encontraremos, es que no hay un apunte histórico que nos indique en qué momento de la historia de la iglesia se dejó de hacer discípulos para hacer “iglesias” (indico que: esto es un uso incorrecto de la palabra, por razones que explicaré más adelante, pero con iglesia entre comillas me refiero a reuniones tipo conferencia o concierto en un templo). Eso, a mi entender, indica el “profundo” interés que tenemos nosotros hacia ese llamado de Cristo.

(continuará)

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