jueves, octubre 25, 2007

TAXI MAN Y MINIMO

¡Cuidado! Puedes estar siendo vigilado… jejejeje! No es un asunto alarmista, solo que al escribir esto me pareció escribir lo que me pasó esta mañana con un taxista. Vivo en un edificio de apartamentos y de vez en cuando, no tantas veces, algunos taxistas estacionan sus carros alrededor esperando que lo llamen para algún servicio. Como mi carro está dañado y dependo de la caridad de algunos, de los carros públicos (los cuales son necesarios pero perturban el bien social de los conductores dominicanos), y de los taxis, ¿qué podría hacer cuando necesito ir a recoger algo? Generalmente lo que haces es que llamas a un taxi y esperas, como no quería esperar, baje las escaleras y tomé uno de estos taxis que están alrededor de donde vivo. Luego de que le digo a donde nos dirigimos, este señor, de algunos 50 años y de tez oscura me dice: “¿Qué le pasa a tu carro?”, les prometo que dentro de mi lo único que quería decir era: “¿acaso lo conozco?”, pero después de una pausa que en idioma de pausas quiere decir “pausa de que estoy sorprendido”, le dije lo que le pasaba. Me sorprendí que el tipo sabía en que apartamento vivía, que hacía, de que país es mi esposa, y donde trabaja. Les aseguro a los lectores extranjeros, que es simplemente la idiosincrasia del dominicano, nada de que estar asustados, pero… ¡vaya!

Un amigo me dijo que Sting, para hacer la música de sus canciones, las reduce al mínimo: sólo bajo y batería. Si una canción puede sonar bien con estos dos instrumentos básicos, que marcan el ritmo más que otra cosa, entonces cuando agregues todos los otros instrumentos ¡claro que va a sonar bien! Les aseguro que otros prefieren tener la idea de todo lo que van a grabar mientras hacen sus arreglos. Pero me pareció bueno, curioso y hasta aplicable a la vida espiritual.

Durante los últimos años he estado entrenándome en lecciones de “no-te-afanes”, les aseguro que en algunas cosas uno aprende a no afanarse no por el mero consejo de alguien, ni siquiera de la Biblia, sino por experiencia. Es la razón por la que Dios también permite ciertas situaciones, toma tiempo pero te hace una persona más libre. El consejo que Cristo da en la Biblia es algo como así: “¿No crees que si Dios se preocupa por las flores, que hoy son y mañana ya no, no lo hará por ti, no hará lo mejor por ti? Lo que quiero decir es que te relajes, no te preocupes tanto por obtener para que puedas responder al regalo de Dios. La gente que no conoce a Dios y la forma en que trabaja se estresa por estas cosas, pero ustedes conocen a Dios y cómo trabaja. Posicionen su vida en la realidad de Dios, en las iniciativas de Dios, en la provisión de Dios. No te preocupes en perder nada. Te darás cuenta que tus preocupaciones de cada día están en su control. Pon toda tu atención en lo que Dios está haciendo ahora mismo y no en lo que pasará o no mañana. Dios te ayudará con lo de mañana como te ayuda con lo de hoy. Cada día trae su estrés.”

¡Cool, cool! Me encanta lo que Cristo dice y todo, y hasta lo he puesto en práctica. Pero a donde quiero llevarnos es: ¿qué tal si reducimos eso al mínimo exponente? ¿qué tal si en vez de preocuparnos por mañana lo reducimos a preocuparnos por la hora siguiente o la siguiente actividad o al minuto siguiente? ¡Cuánta libertad tendríamos los hijos de Dios! Así que, he decidido no preocuparme por mañana, tampoco preocuparme por el próxima hora o la próxima actividad o tarea. Reduzco mi vida a bajo y batería, y camino con el ritmo.

Hay buenos profesores todavía, como Sting.

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