Temor, Temblor... y Alegría
En el Salmo 2:11, algo captó mi atención con respecto a los que sirven al Señor. Dice, traducido cuasi literalmente:
"Sirvan al Señor
con temor,
y alégrense
en temblor."
Un equivalente contemporáneo a "temor" (en relación a Dios) puede ser reverencia, y de "temblor", respeto. Pero tenemos que admitir que ambos términos son tan ajenos y levantan un sin número de sospechas especialmente en relación a la adoración, la religión y la relación de alguien con el Altísimo. Así que, esto empezó a darme vueltas en la cabeza y empecé a reflexionar en el salmista como alguien que experimenta cosas que no son necesariamente explicables, pero también como alguien de una época (unos 2500-2900 años atrás), donde no era negativo estar bajo la autoridad y el respeto de algo más grande que todo. Y recordé que cuando Benjamín tenía dos o tres años su forma de expresar cualquier emoción fuerte era "¡tengo miedo papá!".
Le regalabas algo que le gustaba,
decía "papá, ¡tengo miedo!" (lo decía riéndose);
veía algo que quería:
"¡papá! tengo miedo"...
en fin... y... siguiendo en una reflexión cuasi gimnástica de mis pensamientos,
recordé lo que se siente cuando conoces a alguien que admiras demasiado (no mucho... ¡demasiado!) y me di cuenta que sientes esas tres cosas: temor, alegría y... (a veces, en la mayoría de los casos:) tiemblas. Entonces, no es tan ajeno a nosotros ni a nuestras épocas si consideramos a Dios como lo más admirable, la persona más importante, lo más apero y genial del universo... cualquier encuentro con el es
temor,
temblor,
alegría.
¡Qué tengas una excelente semana!
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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