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miércoles, febrero 27, 2019

Job (Parte 1)


"Había un hombre en tierra de Uz; Job era su nombre. 
Un tipo irreprochable y recto, que reverenciaba profundamente 
a Dios, y no le llamaba la atención la maldad."
Job 1:1*


El libro de Job empieza describiendo con qué clase de persona nos vamos a encontrar, y es interesante porque anticipa las características internas (o morales) de este hombre antes que el fabuloso listado de riquezas que tenía. La gente sabe poco de Job, bueno... sabe que pasó trabajo (y que llamarlo trabajo es poco), que fue culpa del diablo (¿sí?), y que tenía tres amigos que uno no sabe si llamarlos... amigos. La mayoría de sermones que he escuchado sobre el personaje, que obviamente están basados en el libro, son más bien una lección panorámica y resumida de los más de cuarenta capítulos que tiene el libro, y no se sumergen profundamente en la historia, en la psicología del personaje, sus amigos, y en el discurso... ¡el discurso! ¡Wow! ¿Te has detenido, le has prestado atención a las conversaciones entre Job y sus amigos, poniendo a un lado lo que ya sabes? ¡Es fascinante!

La primera sorpresa que me encontré al leer a Job siendo un adolescente de 14 años (o 15... algo así), es que ¡Job estaba muy frustrado y no entendía nada! Leí el libro porque alguien me dijo: "Préstale atención a Job, pasó cosas que ningún ser humano resistiría y aún así mantuvo la postura..." ¡Já! "Mantuvo la postura...", pero eso era un cliché, me encontré con una persona que actuaría de forma tan real como cualquiera de nosotros actuaría, que hizo un montón de preguntas (en muchas ocasiones bien enojado), una persona real que necesitaba a Dios y respuestas de Dios.

En ese tiempo no había vivido cosas que ahora he experimentado: la muerte de cercanos, la pérdida de los hijos de amigos, la trágica pérdida de un gran amigo, el ver personas pasar de muy ricos a excesivamente pobres... suma a eso: catástrofes, pobreza, el asalto de la duda, la sorpresa de lo malo y malvado, y lamento terminar con un: etcétera. Así que, ahora quisiera abordar a Job con mayor perspectiva, y esto es un ejercicio personal que quiero hacer público aquí en el blog. Iré traduciendo partes del libro y al mismo tiempo comentando lo que veo (que se complementaría con lo que puedes ver) hasta llegar al último versículo, veamos cómo va.
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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*Las traducciones del texto bíblico usadas 
en este post han sido realizadas por mi.

miércoles, agosto 27, 2014

¡Perdón! Pero Tienes Que Saber Esto...


Tarde o temprano, si estás en algún tipo de “caminar espiritual”, un evento, persona, muerte, idea, o relación con la que no podrás lidiar usando tus habilidades actuales, conocimiento adquirido o fuerza de voluntad, entrará a tu vida. Entonces serás, y debes ser llevado, al borde de tus recursos. En ese punto será necesario que tropieces con la piedra, o para ponerlo en un lenguaje más actual: perderás y deberás perder algo o en algo. Esta es la única forma en la que Dios-la vida-la gracia-el misterio pueden hacer que cambies, que dejes tus preocupaciones egocéntricas, y que vayas más lejos en tu jornada.

Y es que no hay una razón suficiente para dejar nuestra zona de confort. ¿Por qué lo haríamos? Francamente, ninguno de nosotros lo hará hasta que algo nos fuerce a hacerlo. Si buscamos alguna forma de ser nuestros héroes espirituales, el antiguo ego ha vuelto a estar en control solo que con otro nombre.

Todo intento de ingeniar o planear tu propia iluminación está destinado a fallar porque será conducido por tu ego. Así que el fracaso y la humillación nos fuerzan a mirar donde nunca lo haríamos si quisiéramos. Así que, debemos tropezar y caer, perdón por decirlo. Y eso no significa leer sobre caer, como estamos haciendo aquí. Debemos salir del asiento del conductor por un tiempo o nunca aprenderemos como dar el control al Verdadero Guía: Dios.


Richard Rohr "Falling Upward"
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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sábado, marzo 08, 2014

45- ¿Sufrir Por El Evangelio?

Tener parte en el sufrimiento de Cristo (ver Filipenses 3:8-10) no es algo a lo que la gente aspira cuando piensa en ministerio. Muy poca gente aguanta ser criticado, rechazado, malinterpretado, o tirar su reputación al suelo por causa de Cristo. Si Cristo está "hay éxito" decimos, sospechosos de esos que "no les está yendo" muy bien en su emprendimiento ministerial.

Y es cierto: hay éxito en Cristo. Pero no la clase de éxito que esperamos, sino el éxito que viene a la forma del Reino de Dios: el último es el primero, el que sirve a otros es el mayor, le damos el paso a los demás y los ayudamos a tener éxito, consideramos a los otros como mayores a nosotros mismos, etc, etc, etc...
No es lo que tenías en mente, ¿verdad?

Que tengas un buen fin de semana.
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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miércoles, marzo 05, 2014

42- Dos Mentiras

Hay dos mentiras que nos decimos o nos dicen o que les decimos a otros sobre el trabajo en el ministerio o al servicio de Dios. Es obvio que por años han influenciado como vemos nuestro papel en el ministerio y cuándo debemos insistir en nuestro "llamado" o cuál es el tiempo apropiado para seguir o... abandonar. Las dos mentiras son:
1- Si es de Dios: TODO SALDRA BIEN.
2- Dios prepara al que envía.

Discúlpenme el roscaizquierdismo pero son cosas que debo desmentir, porque están haciendo daño y porque están haciendo que gente aborte prematuramente lo que podría transformarse en un trabajo impactante para la gloria de Dios.
Sobre la segunda mentira: si bien Dios puede preparar a una que otra persona para alguna clase de servicio y si bien Dios nos equipa con dones, no necesariamente estamos preparados para usarlos de la mejor manera y no necesariamente estamos preparados para enfrentar ciertas situaciones que aparecen mientras nos desenvolvemos en el ministerio. Los eventos (¡algunos de ellos horribles!) que nos suceden nos ayudan a poner en contexto tanto al don dado por el Espíritu como nuestra limitada capacidad de hacer ciertas cosas. Digamos que tienes las herramientas pero no la experiencia, y la experiencia es un gran porcentaje de estar preparados.
Sobre la primera mentira: no, no todo saldrá bien si es de Dios. ¡Lo siento! En el ministerio nos enfrentamos a decepciones, abandono de gente que pensábamos estarían con nosotros toda la vida, traición, situaciones sumamente incómodas provocadas por errores que cometemos, junto a otras cosas que naturalmente pueden suceder: enfermedad, oposición, problemas relacionales, problemas familiares, falta de recursos, crítica, tentaciones... y todo tipo de pruebas.

Dejar o abandonar algo que entendíamos era (¿es?) de Dios por una de esas dos razones, creyéndole a esas mentiras, indica que estamos siendo engañados. El sufrimiento, el dolor, la decepción son, lamentablemente, una parte de lo que nos toca al trabajar en la expansión del Reino de Dios en medio del reino de las tinieblas, precisamente porque es en medio del reino de las tinieblas. Así que, espero que saques esas mentiras de tu repertorio.

¿Crees que Dios te está llamando a algo? Asegúrate que es Dios que te está llamando y no tú y tu deseo de brillar en cierta área, o el hecho que te llama la atención o se vería bonito si pudieras hacer... blablabla. Una vez asegurado: dale pa´lante. Solo los marineros que navegan se enfrentan a tormentas.
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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lunes, julio 01, 2013

Paz


La paz es un bicho raro.
¡En serio!
Si uno lo analiza bien, la paz suele obtenerse al atravesar ciertos momentos turbulentos, no evitarlos. De las personas que he conocido, las que muestran más paz, son aquellas que tienen la mayor cantidad de cicatrices o que han pasado por los momentos más caóticos y han sobrevivido.
¡Sobrevivido! ¡Ah!
Eso es esencial: lo que nos pasó no nos mató, confiamos en Dios a través del camino y El nos preservó, entonces ¿qué nos puede hacer lo que nos pasa? ¡nada! (la Biblia llama a eso "¿quién nos apartará del amor de Dios?").
Entonces algo cambia, no fuera de nosotros sino dentro.
El mundo sigue con sus turbulencias, sus intentos de conquista, sus manipulaciones, la gente que amamos sigue sufriendo, algunos mueren, y las noticias... las noticias. En fin: el mundo y sus suciedades, y momentos dolorosos y todo lo demás.
Más tú (bueno... "tú" el que sobrevivió y se dio cuenta que es posible confiar en Dios, puede ser que ahora ese tú no seas tú, pero... nadie sabe, quizás pronto ¿o no?)*... Bien... Más, dentro de uno, las cosas han cambiado y, aunque todo sigue igual, hay paz.
Entonces la paz, ese bicho raro, no se logra porque hemos obtenido la capacidad de que todas las corrientes externas que parecen estar en nuestra contra sean controladas. Se logra cuando sometemos nuestro interior a Aquel que nos ama apasionadamente. Pasión es muerte, y así (literalmente) nos amó. Cuando logramos rendirnos, soltarnos, confiar, entonces viene ese bicho raro llamado paz. Y no importando la condición (¿quién nos separará...?), logramos sentirnos... tranquilos. No por nada que hayamos hecho sino porque nos dimos cuenta que no hay que hacer nada.

Que tengan una excelente semana.

*Es posible que en este blog encuentres los paréntesis más largos. =-)
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viernes, junio 07, 2013

Los Débiles

Entonces encontré este verso: "Pues lo que me hace fuerte es reconocer que soy débil." (2 Corintios 12:10 TLA) Pablo narra su lucha con su "aguijón en la carne", con su debilidad y en medio de esta lucha, mucha oración y quizás ayuno, descubre que en vez de pelear contra ella debe aceptarla, y no solo su debilidad (que 2000 años después se sigue discutiendo qué es...) sino en cualquier otra cosa que lo haga sentir más bajo: "insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades". Porque aceptar su bajeza lo hace depender de la gracia de Dios.

Se que todo esto es contra-lo-que-nos-han-enseñado-hoy-en-día: ¿mostrarte débil? ¿revelar que eres vulnerable? ¿alegrarte en el abandono? Pero si miramos bien, en nuestra debilidad (lamentablemente, casi siempre después de luchar por mucho tiempo contra los sentimientos que ella puede traernos) descubrimos gracia.

Qué tengas un buen fin de semana

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jueves, marzo 21, 2013

Ilusiones

Ok. Ya sabes a dónde vas, dónde estás y de dónde partiras, el camino parece claro.
Dejemos eso ahí ahora y hablemos del equipaje:
Una de las cosas más dolorosas es deshacernos de cuestiones innecesarias para el camino que debemos recorrer en Dios. De hecho, la gente ya no piensa mucho en eso, y muchas iglesias se han dedicado a buscar formas de simplificar la vida como creyentes. ¿Habrá mucho por donde... simplificar? Lo dudo. Primera ilusión.

¡Ah! Ilusiones. Una de las cosas que Dios hace, al permitir que pasemos por ciertas pruebas y situaciones dolorosas, es ayudarnos a deshacernos de nuestras ilusiones. Sí, esas falsas metas o esas grandiosas y buenas metas que te has planteado pero con unas motivaciones fantasmagóricas o hasta malignas. ¿Por qué ir por el camino con la imaginación infectada de cosas que no pueden ser? ¿Por qué ir por el camino con el corazón emocionado por conquistar buenas metas, pero infectado de motivaciones falsas y perversas? Algunas de esas motivaciones tienen que ver con nuestros delirios de grandeza, con el deseo de ser vistos, apreciados, admirados, o con el deseo de hacernos la vida más fácil siendo la persona a la que, por ser taaaaan conocida, se le abren algunas puertas.

Y te pregunto: ¿Una persona con estas motivaciones... le cree a Dios? ¿O... cree en sí mismo?
La próxima vez que pases por un momento difícil en tu camino a hacer el bien y servirle a Dios pregunta: ¿qué motivaciones no debo llevar en este camino? ¿cuáles ilusiones interfieren con la visión de Dios para su Reino? Viste: no para mi  sino para su Reino. "Dios tiene un gran propósito conmigo... etc...", que es chulo, aperísimo que Dios tenga un gran propósito contigo, pero a veces es el primer indicio del morbido yo porque no nos damos cuenta que tiene que ver con otros.

Vamos a darle una buena enterrada al viejo hombre y a la vieja mujer, junto con esas ilusiones y motivaciones. Entonces y solo entonces: sigamos caminando.
Hasta luego.
Si Dios lo permite.
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