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miércoles, julio 09, 2014

Dios Tiene Un Propósito Contigo

"Dios tiene un propósito contigo."
Una buena frase.
No hay nada malo en ella.
De hecho: es cierta.
El problema es todo lo que pensamos cuando alguien nos dice: "Dios tiene un propósito contigo.", o cuando nos preguntamos: "¿cuál es el propósito de Dios conmigo?" Generalmente la pregunta y la afirmación nos conducen por un camino de egocentrismo, creyéndonos la gran cosa y donde estoy más preocupado porque Dios de alguna forma apoye lo que tengo en la cabeza para mi futuro que ser transformado para decir: "Que se haga tu voluntad."

La primera cosa que el cristiano debe aceptar es que el propósito de Dios es el avance de su Reino, y su reino es el rango de su voluntad efectiva... si eso se te complica mucho podríamos definirlo como: "donde lo que Dios quiere que se haga se hace." Importa poco el propósito específico si realmente no me preocupa el propósito general de Dios. Después de todo: sea cual sea el propósito específico que Dios tenga contigo será para que su Reino avance, su Reino no el tuyo. Algo de lo que obviamente nos beneficiaríamos si le prestásemos atención.

Si me preguntas, entonces, cuál es el propósito de Dios contigo, te diría que prepararte para que puedas decir: "Que se haga Señor tu voluntad."
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons

Foto Cortesía de Thomas Hawk

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viernes, marzo 07, 2014

44- ¿Qué Se Haga Tu Voluntad?

"Na... que se haga la voluntad de Dios..." decimos a veces decepcionados.
"Y bueno, ore por eso, pero al final es lo que Dios quiera..." decimos... ¿emocionados?
Todos tenemos que admitir que, aunque nos q"sometemos" en teoría a la voluntad de Dios no estamos preparados para que la voluntad de Dios sea contraria a nuestra... voluntad.

Por eso: si pedimos algo y Dios decide no responder en el tiempo esperado, o definitivamente no hacer las cosas como pedimos: nos sentimos mal. Aunque decimos reconocer a Dios como Soberano, y como quien tiene la primera y la última palabra, "se hizo la voluntad de Dios" se ha transformado en la frasecita cliché para decir que las cosas no salieron como quisimos, y se dice hasta con cierta pena. Más que eso: es la forma de decir "hicimos todo lo posible y no pasó."

¿Cuál sería la mejor respuesta?
¿No sería mejor orar, y orar profundamente, para que nuestra voluntad se alinee con la voluntad de Dios?
Esta es una de las cientos de cosas que sabemos en teoría pero que no sabemos poner en práctica: ¿Podríamos pasar el "que se haga tu voluntad" del reino de la teoría a algo que sabemos con certeza en la práctica?
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons