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viernes, diciembre 27, 2013

Navidad En Un Mundo Partido

"De alguna manera me di cuenta que las canciones, la música, los regalos, los buenos sentimientos, la liturgia hermosa, los regalos simpáticos, las grandes cenas y muchas palabras dulces no hacen la Navidad. Navidad es decir "sí" a algo que está más allá de las emociones y los sentimientos. Navidad es decir "sí" a la esperanza basada en la iniciativa de Dios, que no tiene nada que ver con lo que pienso o siento. Navidad es creer que la salvación del mundo es trabajo de Dios, y no mío. 

Las cosas nunca parecerán estar bien o las sentiremos bien. Si fuese así, alguien estaría mintiendo. El mundo no está entero, y hoy experimenté este hecho en mi propia felicidad. Pero es en este mundo partido donde nace un niño que se llama el Hijo del Altísimo, el Príncipe de la Paz, el Salvador. Lo miro y oro: "Gracias, Señor, por haber venido a pesar de mis sentimientos y pensamientos. Tu corazón es más grande que el mío." 


Quizás una Navidad seca, una Navidad sin mucho que sentir o pensar, me llevará más cerca del verdadero misterio del Dios con nosotros. Lo que se requiere es una fe desnuda y pura".

Henri Nouwen
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martes, febrero 12, 2013

45- ¿Qué Opciones Tienes?

"Debe sonar extraño decir que la alegría es fruto de nuestra elección. Con frecuencia nos imaginamos que hay personas más afortunadas que otras y que su alegría o su tristeza depende de las circunstancias de la vida, las cuales quedan fuera de nuestro control.

Y, sin embargo, elegimos; no tanto las circunstancias de nuestra vida cuanto la manera de responder a estas circunstancias. Dos personas pueden ser víctimas de un mismo accidente. Para uno, este se convierte en fuente de resentimiento; para otro, en fuente de agradecimiento. Las circunstancias externas son las mismas, pero la elección de la respuesta es completamente distinta. Hay gente a la que se le agria el carácter cuando se van haciendo mayores. Otros, en cambio, envejecen con gozo. Esto no significa que la vida de aquellos cuyo carácter se va amargando haya sido más dura que la vida de los que viven contentos. Significa que se han hecho opciones diferentes, opciones íntimas, opciones del corazón."
Henri Nouwen

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jueves, enero 03, 2013

23- La Pérdida


"A veces parece que la vida no es más que una interminable serie de pérdidas. Cuando nacemos, perdemos la segura protección del seno materno; cuando empezamos a ir a la escuela, perdemos la tranquila seguridad de la vida familiar; cuando conseguimos nuestro primer trabajo, perdemos la libertad de la juventud; cuando contraemos el matrimonio o las órdenes sagradas, perdemos otra serie de posibilidades y opciones; y cuando envejecemos, perdemos nuestra buen aspecto, a nuestros viejos amigos y nuestro prestigio profesional. Cuando enfermamos o nos debilitamos, perdemos nuestra independencia física; y cuando morimos… ¡lo perdemos todo! ¡Y estas pérdidas forman parte de nuestra vida ordinaria! Pero, ¿quién vive una vida ordinaria?

De hecho, las pérdidas que se instalan profundamente en nuestros corazones y en nuestras mentes son la pérdida de la intimidad por culpa de la separación; la pérdida de la seguridad por culpa de la violencia; la pérdida de la inocencia por culpa del abuso; la pérdida de la amistad por culpa de la traición; la pérdida del amor por culpa del abandono; la pérdida del hogar por culpa de la guerra; la pérdida del bienestar por culpa del hambre, el calor o el frío; la pérdida de los hijos por culpa de una enfermedad o un accidente; la pérdida del país por culpa de una revuelta política; la pérdida de la vida por culpa de un terremoto, una inundación, un accidente aéreo, un acto terrorista o una enfermedad…”

Quizá muchas de estas pérdidas nos parezcan lejanas a la mayoría de nosotros, que tal vez nos enteramos de ellas a través de la prensa y la televisión; pero nadie puede escapar a las angustiosas pérdidas que forman parte de nuestra existencia diaria: la pérdida de nuestros sueños. Durante mucho tiempo nos habíamos creído personas afortunadas, apreciadas y profundamente queridas; habíamos aspirado a vivir una vida de generosidad, servicio y abnegación; nos habíamos propuesto ser compasivos, atentos y benévolos; habíamos soñado con ser personas conciliadoras y pacificadoras… Pero de algún modo —ni siquiera estamos seguros de cómo ocurrió— perdimos estos sueños… y resultamos ser personas preocupadas, angustiadas, aferradas a lo poco que teníamos e incapaces de hablar con los demás de otra cosa. Esta pérdida de espíritu es muchas veces la pérdida más difícil de reconocer y de confesar.
 

Pero, por encima de cualesquiera otras pérdidas, está la pérdida de la fe: la pérdida del convencimiento de que nuestra vida tiene sentido."
Henri Nouwen

Espero que no pierdas la fe. Espero que si la perdiste, la recuperes.
Paz.

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jueves, abril 26, 2012

El Anciano y El Escorpión

Henri Nouwen cuenta la historaia de un anciano que solía meditar cada mañana bajo un gran árbol a orillas del Ganges. Una mañana, después de haber terminado su meditación, el anciano abrió los ojos y vió un escorpión flotando desesperadamente en el agua. Como el escorpión se acercaba al árbol, el anciano se apresuró a caminar sobre una de las largas raíces que terminaban en el río y se acercó para rescatar la criatura que se hundía. Tan pronto como la tocó, el escorpión lo picó. Instintivamente el anciano quitó su mano. Pasado un minuto, después de ganar cierto balance, caminó sobre la raíz una vez más para salvar al escorpión. Esta vez la picadura del escorpión fue tan grande que su mano se hinchó y su cara se desdoblaba de dolor.
Mientras el anciano intentaba salvarlo nuevamente, un transeunte que lo vió luchando con el escorpión le grito: "¡Hey, viejo estúpido! ¿Te falla la cabeza? Solo un tonto arriesgaría su vida por el bien de una criatura tan fea y mala. ¿No sabes que puedes matarte tratando de salvar el malagradedido escorpión?"
El anciano, volteando su cabeza, miró al extraño a los ojos y calmadamente le dijo: "Amigo mío, solo porque la naturaleza del escorpión sea picar, no cambiaré mi naturaleza que me impulsa a salvar."*


*Tomado de "The Signature of Jesus" de  Brennan Manning
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