Adios Rencor (DevosEnOriginales 32)
לֹֽא־תִקֹּ֤ם וְלֹֽא־תִטֹּר֙ אֶת־בְּנֵ֣י עַמֶּ֔ךָ
וְאָֽהַבְתָּ֥ לְרֵעֲךָ֖ כָּמ֑וֹךָ אֲנִ֖י יְהוָֽה׃
וְאָֽהַבְתָּ֥ לְרֵעֲךָ֖ כָּמ֑וֹךָ אֲנִ֖י יְהוָֽה׃
Levítico 19:18
Guardar rencor es una de las cosas más dañinas que una persona puede hacer. Sin embargo, es también de las más comunes incluso entre seguidores de Cristo, aunque se supone que estos no tienen nada que buscar en el rencor. A veces se cree que guardar algo contra alguien nos da poder contra esa persona, es como el último recurso que tenemos para retener el "control sobre ellos", pero... no es así. El rencor se va extendiendo profundamente a tu interior, formando pequeños canales a través de los que viaje y dejando dentro de ti las famosas "raíces de amargura". Llega un punto en que pierdes la memoria de lo que paso, pero mantienes la memoria del rencor: te sientes continuamente mal y amargado pero no sabes por qué. ¡Es rarísimo! Porque ves a una persona que conoces de hace tiempo y te molesta pero, ¡ya no sabes por qué!
Dios, que nos conoce más que nadie y quien nos creó, nos invita en su Palabra a abandonar ese falso control rencoroso y a mantenernos libres de todo sentimiento negativo contra otros.
¿Tienes algo contra alguien?
Resuelve eso.
¿Te sientes amargado continuamente?
Es tiempo de orar para saber el origen de esa raíz de amargura, y solucionar el asunto.
La invitación es a una vida abundante en el amor de Dios, no a una vida llena de rencor y dolor.
------------------------------------------------------Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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