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lunes, julio 02, 2012

Déjà Vu 02

Este es el segundo escrito ya escrito sobre el dolor, el desastre:
"Cada vez que alguien nos dice: "Tranquilo... Dios está en control." es casi el preaviso de que la cosa se va a poner peor. Como cuando la tía tiene cáncer y el doctor dice que le queda una semana de vida o cuando tu hijo de cinco años está en el quirófano, a punto de perder un ojo por jugar con fuegos artificiales; siempre aparece uno que no encuentra que decir y suelta el: "No te preocupes, Dios está en control." O sea, rara vez ponemos nuestra fe en El y ahora menos, por eso: "imagínate, ya hicimos lo que pudimos démosle el 'control' a Dios (ahora)."

Primeramente: ¿qué es el control? ¿qué El está a cargo de lo peor? Si te soy sincero, de tan solo pensar que debo entregarle el control a Dios, me da tortículis (como la que tengo ahora que inspiro este post): porque YO quiero estar EN CONTROL. Es como esos programas donde la niñera viene a ponerle el tornillo que le falta a tu hijo o de la gente que viene a arreglar el desorden en tu casa (con diseñador y todo) y a ponerla como nueva. Sabes que si estás tranquilo y dejas que la niñera se haga cargo, tu niño parará con su tarea de matar a todos los gatos del barrio (ya ha matado tres perros pero no se lo dices a nadie), y que si dejas a la gente organizar, y deshacerse de unas cuantas chucherías que no tienes el dominio propio de botar, tu casa va a estar linda. Pero la desesperación que viene al no tener el timón es más fuerte que la esperanza de que todo mejorará. Por eso "Dios está en control" es la frase terminal y no... la del principio.

Pero si te soy honesto, también, con todo el dolor que trae saber que no depende de ti, que ya no se te necesita, que no hay puntos o millas ganadas por lo que hagas, que no eres imprescindible y que eres un simple ordinario; la verdadera libertad viene cuando le damos el timón y la llave a Dios (usualmente después de tres o cuatro o 1000 accidentes). Por eso "Dios está en control" debe ser la frase del principio y no... la terminal."
 
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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sábado, junio 30, 2012

Lo Inevitable

Pasé rapidamente a escribir algo porque a este punto algunos están pensando cualquier cosa de mi, "el que escribe sobre el dolor". Porque el tema no es nuevo y porque a través de los siglos los hombres se han inclinado a una de tres posiciones:
- evitarlo
- aceptarlo
- ignorarlo

La filosofía se ha encargado de darle un tono predominante al dolor en tendencias estoicas y ascetas, no soy ni una cosa ni la otra. Y para confundirte un poco más, creo que hay momentos en que puedes evitar el dolor, hay otros en los que debes aceptarlo (es de lo que estoy escribiendo), pero ignorarlo sería un peligro. Esto es precisamente lo que hacemos: ignorarlo, pasarlo por alto, inyectarle morfina a nuestras almas y luego: lo inevitable.

Ahora, ¿es todo dolor parte del camino?
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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jueves, junio 28, 2012

Déjà vu 01

Antes de seguir:

Esta no es la primera vez que escribo del dolor, es un tema recurrente que surge cada cierto tiempo en mis posts, pero de forma superficial y resumida. ¿Qué significa eso? ¿Significa que debo lidiar con él hasta que por lo menos llegue a conclusiones más profundas? ¡Quizás! Nadie sabe... ¿qué opinas?

Mientras tanto, un poco de déjà vu, veamos algunos de esos posts. Empecemos con esta recopilación que se llama "Dificultad":

Nos encantan las frases que hacen ver más "románticas" las dificultades, pequeños versos o poemas o extractos de algún escrito, que nos hagan ver que, cuando estemos en tiempos difíciles, vamos a sacar algo de ellos. Lamentablemente, cuando las dificultades llegan esas frases nos sirven para nada, parecen latas vacías de CocaCola (lo cual es... decepcionante) y no nos aportan nada. Es irónico que el verdadero ánimo lo recibimos desde la misma dificultad cuando llega el momento, el momento en que nos rendimos y decimos: "no puedo más, ¿alguien me puede ayudar?"

Entonces, una de las primeras cosas que debemos perder en los momentos difíciles es el orgullo, algo que paradójicamente nuestras frasecitas nos motivan a mantener (no me preguntes por qué... o sí: pregúntame). ¡Y esa si es difícil! Porque crecimos creyendo que no debemos rendirnos, que esa es la última opción y que debemos ganar siempre. Así que, evitamo
s pedir ayuda hasta el último momento que es cuando lo único que nos queda es el orgullo y nos damos cuenta que nos pesa demasiado para mantenerlo.

Tocar fondo, llegar hasta las profundidades del abismo donde nos golpeamos la cabeza o las nalgas (y déjame decirte que las dos cosas duelen mucho), perder el poco de dignidad que nos queda entonces resulta bien. Pero si resulta bien, ¿por qué lo queremos evitar? ¿no sería la constante perdida de nuestra "querida dignidad" lo que nos hace realmente dignos de recibir la ayuda de La Mano? Ciertamente, no somos dignos de la ayuda de la mano de Dios, es lo que la Biblia me dice. A pesar de que, sin ser dignos, Su Mano siempre está ahí, somos demasiado orgullosos (nos sentimos "la gran vaina" como decimos aquí) como para extender la nuestra y recibirla. Entonces, la dificultad, el dolor, nos hace: rendirnos.

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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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jueves, junio 21, 2012

Aceptar El Camino



"Si quieres una religión que te haga sentir bien... no te recomiendo el cristianismo."
C.S. Lewis

La sociedad en que vivimos pretende solucionarlo todo. Digo pretende, porque no todo tiene una solución y no todo debe ser solucionado. La iglesia ha adoptado esta mentalidad de solución. "Cristo Es La Solución": es cierto, pero ¿a qué? es una buena pregunta. ¿Cómo? es otra mucho mejor.
¡Fun!
¿Has notado que la medicina ha avanzado mucho?
Bueno, quizás no, porque naciste en ese avance, durante la época en que muchas cosas (excepto el cáncer, el sida y el amor al arroz con habichuela) pueden ser curadas o por lo menos controladas para prolongar tu vida. Eso, aunque usted no lo crea, afecta la forma en que vemos todo lo demás: si no hay una solución la ciencia está en camino de eso. ¡Cool!
¿Me captan o les enredé la cabulla?
Es por eso que tendemos a pensar que de alguna forma Dios saltará algún proceso, nos sacará de este camino, desenredará el lío presionado por los avances de la raza humana.
¿Lo hará?
Depende.
¿De qué?
¡Hey! No tengo la respuesta de todo. ¡Caramba!
En algunas situaciones no. La verdad es que hay cuestiones que requieren ser enfrentadas, que nos destruyen y que necesitan que replanteemos nuestra vida, que arranquemos desde cero.
Incómodo, lo se. Pero es lo que hay, hay que aceptar que el camino es angosto y algunas partes son más angostas que otras. No se de dónde sacamos esta anchura, esta holgura de camino. El creer que el cristianismo o estar conectado con Dios nos librará de algunas de esas es una mentira. Llegar a ser cristiano para de alguna forma esperar que, como somos "favoritos" de Dios, nos libraremos del dolor y el terror de algunos momentos de esta vida solo lleva a la decepción. Una vez dije por ahí, creo que por twitter, que el Evangelio nunca es auto-ayuda y empieza con auto-destrucción. Bueno, al negarnos a destruirnos voluntariamente debe haber un proceso que rompa este cántaro.
Creo que me metí en un lío escribiendo esto, mañana salgo. Hoy me tengo que ir.
¡Cuidation!
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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miércoles, junio 20, 2012

Desastre


"¡Ah, si Dios se decidiera a destrozarme por completo,  
a descargar su mano sobre mí, y aniquilarme!
Aun así me quedaría este consuelo, esta alegría en medio 
de mi implacable dolor: ¡el no haber negado las palabras del Dios Santo!"
Job 6:9-10

¿Qué uno hace cuando en la vida lo que se le entrega es... desastre?
Esa, señoras y señores, es una pregunta que pocos cristianos pueden responder.
¿Sabes que sabemos los cristianos? Negar el desastre, despreciar a los que no salen de él, evitarlo en nuestras canciones (cosa que no pasaba en ese antiguo y sagrado "himnario" llamado Salmos), o espiritualizarlo hasta demonizarlo.
Es decir: nada.
¿Cómo puede Dios estar en el desastre? ¿Qué hace Dios en medio de una catástrofe de vida? ¿Se glorificaría Dios en alguien que "no sale de una"? Bueno... esas preguntas se responden con un: "tú deberías orar más."
¿De... verdad?
Tú sabes, solía responderlas así, hasta que yo mismo me vi en medio de tremendos desastres, algunos que no acababan. Tormentas, tifones, hurácanes y unos que otros temblores de tierra. En medio de escombros, golpeado por rápidos vientos, juzgado por muchos, entonces vi belleza contrastada con el desastre y es... más bella. Contemplé a Dios en medio de todo esto, y callé.
A diario me encuentro con gente en medio de espantosas situaciones, que son llevadas a terribles consejeros que creen profundamente que Dios puede hacerles un atajo para salir del "Valle de Sombra de Muerte". Algún alt+ctrl+777 que hará que el terrible dolor se vaya. ¡Y fíjate! En algunas ocasiones parece resultar, en otras las expectativas no se llenan.
Lo que he visto en mi propia experiencia es que uno debe aceptar que hay que caminar por en medio de "esto" y luego... entonces... es de lo que voy a escribir en los próximos días. Mi experiencia en medio de mi desastre. Ojalá te ayude.
Ojalá que cuando camines por el valle de lágrimas lo transformes en manantiales.
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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miércoles, mayo 30, 2012

Dios Para Esta Generación 01


Una de las cosas que más le he dado cabeza en medio de mi larga catarsis es sobre Dios y esta generación. Este ha sido uno de los temas más reflexionados desde hace unos 30 años, cuando se le prestó atención a ciertos cambios en la "forma" en que hacemos iglesia con el fin de tocar a la generación que emergía. Lamentablemente, es como cuando uno le va buscando soluciones que no funcionan a un edificio que se derrumba... mientras lo vemos caer. Aún así, no hemos perdido la esperanza.

He pasado años trabajando con jóvenes, observando, conversando, escuchando (aunque lamento decir que hasta hace par de años hablaba mucho y escuchaba poco), gran parte del tiempo con mucho optimismo y usando las herramientas que tuviese a mano. A veces, con cualquier cosa que pudiese llamar la atención y luego "el gancho" del evangelio. ¡Jejejejeje! Después de estos años no creo en soluciones enlatadas, propuestas programáticas, y... no creo en la efectividad de la conversación sobre el tema porque pienso que ha sido mal dirigida.

En medio de toda esta busqueda sincera de Dios y de la comunidad de santos que llamamos iglesia, debo admitir que creo que muchos entienden a Dios y a la iglesia mal. Cuando digo muchos me refiero a la mayoría de aquellos que lo hacen sinceramente. Si entendemos mal la iglesia, si entendemos mal a Dios, ¿cómo puede la iglesia o Dios ser culpable de la salida constante de gente joven de nuestras congregaciones? Si las cosas que hemos buscado como soluciones son una respuesta a la "forma en que esta generación vive" o, para decirlo en forma más clara: son una imitación barata de las luces del maldito-mundo, ¿es posible que nunca haya habido un éxodo sino que los jóvenes reconozcan lo barato de la imitación y... salgan?

Al ser dicho de este modo quizás te preguntes: "Ok, entonces ¿hay realmente un problema que necesita ser solucionado?" Si, creo que si. Lo que no creo es que todavía hayamos identificado el problema. Lo que me da mucha pena, porque mientras escribo esto miles de millones de pesos se gastan en "parar la salida de jóvenes de nuestras iglesias" ya sea por inversión en actividades, eventos, material impreso, conferencias u otras cosas.

¿Qué pasa? Es lo que quiero analizar en los siguientes post.

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miércoles, mayo 09, 2012

Cambiemos El Mundo


"No puedes cambiar el mundo". Me dijo una vez un amigo muy bien intencionado cuando me reuní con él para externarle mis luchas.
Es cierto, YO no puedo cambiar el mundo. El trabajo de cambiar al mundo no es de una sola persona sino de un grupo que entienden, que aunque la tarea es abrumadora, no les toca a ellos solos. Así que, ponen su grano de arena, luchan cada día, entregando sus talentos, sus recursos, sus capacidades junto a otros, junto a Dios, y gritando: "¡MalditoMundo!" (que es mi forma de decir: "no se conformen a este siglo"). Quizás no se conozcan nunca, pero ¿qué importa? Cada acción vale, cada pequeño cambio es memorable.
"Pero, ¿Cristo no viene pronto? ¿No sabemos que esto irá de mal en peor? ¿Por qué ocuparme de los asuntos del mundo cuando tengo bastante trabajo conmigo?"- me dirás.
Sí, Cristo vendrá. Sí, esto irá de mal en peor. Pero, es mejor que nuestro Señor nos encuentre en buen uso de lo que tenemos a mano y trabajando en la expansión de su Reino (en completa colaboración con El) que enterrar nuestros talentos. Eso requiere valor, perseverancia, amor. Lo tenemos.
Te invito: Cambiemos el mundo.
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martes, mayo 08, 2012

Somos Como Vemos

"Somos como aprendemos a ver y esa forma de ver las cosas va endureciéndose en nuestra intencionalidad. No aprendemos a ver solo observando, sino entrenando nuestra visión a través de metáforas y símbolos que van constituyendo nuestras convicciones centrales. Como vemos, entonces, es una función de como somos, puesto que ver es necesariamente determinado por como nuestras imágenes básicas toman cuerpo en nuestro ser- es decir, carácter... La vida moral no es primariamente una vida de elección... sino que forma parte de las nociones que usamos para ver y formar las situaciones que confrontamos."
Stanley Hauerwas - Vision y Virtud
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miércoles, mayo 02, 2012

Dios Está En Todas Partes Pero... ¡Es Paradójico!

"Recuerdo haber sido educado como niño católico con el Catecismo de Baltimore. Una de las primeras preguntas (#16) era '¿Dónde está Dios?' La respuesta correcta es 'Dios está en todas partes.' ¡Y luego el resto del libro procedía a enseñar que cierta ubicuidad no es realmente cierta! Dios sólo estaba con Católicos, en nuestras iglesias, de hecho, solamente en el tabernáculo, y luego sólo cuando el sacerdote decía la Misa de forma correcta y entonces sólo disponible cuando la gente 'buena' seguía las reglas.*"
Richard Rohr

*No te preocupes Richard, los protestantes enseñamos lo mismo.
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lunes, abril 30, 2012

¿A Dónde Vamos?

Me llama mucho la atención que siempre se nos habla de tener metas, de setear algún rumbo, de buscar dirección, pero: si no sabemos dónde estamos o si no estamos donde estamos (porque aquí o ahí es "no estoy aquí"), ¿cómo podremos saber cómo llegar a donde vamos o a donde queremos ir? Es una estupidez de nuestra generación iniciar interminables caminatas en búsqueda del significado (sea lo que sea que significar signifique) cuando no podemos detenernos a darnos cuenta dónde estamos. Porque DONDE ESTAMOS es tan importante como hacia dónde vamos. Si voy a Nueva York y estoy en Argentina, necesito saber en QUÉ LUGAR ESTOY y eso me ayuda a direccionar mi viaje: Argentina = SUR, Nueva York = NORTE. Ahora, si voy a Nueva York pero no se que estoy en Argentina puedo fácilmente ir al Polo Sur o parar en Africa o puedo iniciar un viaje hacia Australia, quedarme sin combustible, sin dinero, sin fuerzas. Que es lo que muchos hacemos, emprendemos la búsqueda pero finalmente nunca llegamos.

La primera pregunta entonces no es "¿hacia dónde voy?" sino "¿dónde estoy?". O, si quieres saber primero a dónde vas, por lo menos hazlo sabiendo que antes de iniciar tu camino debes saber bien dónde estás. Eso nos lleva al siguiente problema: La mayoría de nosotros prefiere no enfrentarse a la búsqueda de respuestas en cuanto a su ubicación porque la realidad es que estamos perdidos, sin una conciencia REAL de la REALIDAD. Eso parece un pleonasmo o una redundancia pero no lo es. Porque lo que usualmente asumimos como realidad no es real. La invitación de Jesús es a conocer la REAL REALIDAD. El nos hace enfrentarnos al dónde estamos y se ofrece a sí mismo como el Camino.

Que tengan una excelente semana.
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viernes, abril 27, 2012

No Estamos...

Como no siempre estamos presentes en este momento, cuando se nos pregunta "cómo estamos" generalmente respondemos como si se nos preguntase "dónde estamos".
"¿Cómo estás?"- nos preguntan.
"Aquí..." o "Ahí..." - respondemos.
Ambas cosas significan lo mismo en diferentes niveles.
"Aquí" sería algo así como: estoy aquí pero mi mente está en otro lugar... estoy haciendo todo esto pero si me dieran a elegir estuviese en otro sitio.
"Ahí" es casí señalar con el dedo el lugar en que estamos, que es otro, no este ni siquiera aquí. Ambas  cosas significan: NO ESTOY. No estoy en este momento. No estoy en este lugar. No estoy ni en este lugar ni en este momento.

¿Cuántas veces no estás?

¿No es como muy incómodo no estar donde quisiéramos estar y 'no estar' donde estamos?
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Foto cortesía de Paul Whittaker
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miércoles, abril 25, 2012

Este Momento


Este momento es el que estoy viviendo. Este no es el momento en el que viviré después, tampoco es el momento que ya viví. El que viviré será y el que viví ya fue, pero ya no son. Si... parece que se cae de la mata que lo que fue ya no es y lo que está por delante puede ser que sea o no, pero, aunque esto lo tengamos muy presente y parezca un asunto lógico, la mayoría de nosotros vive en el pasado o en el futuro mientras físicamente vive el presente, nunca disfrutando lo que le pasa ni saboreando lo que ahora es. Muchos viven en todos los tiempos, y lamentablemente eso significa que no viven en ninguna parte.

Le da gloria a Dios que disfrutemos este momento, que no nos afanemos por el que viviremos después y que confiemos en El por el que vendrá.
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sábado, abril 21, 2012

Catarsis 01

Hay pocas cosas en la vida más difíciles que un cambio de paradigma. Bueno, me atrevo decir que quizás lo más difícil es un cambio de paradigma, dado que las situaciones más problemáticas a las que nos podamos enfrentar nos obligan a cambiar de mentalidad. Una catástrofe, la perdida de un ser querido, un robo, una guerra, una terrible enfermedad, un secuestro, estar perdido en una isla, abandonado en el desierto, etc. Todas estas cosas nos dejan indefenso, de diferentes formas pero indefensos y, obligados a cambiar. Luchamos con eso, siendo forzados constantemente por el peso de la situación a abandonar nuestra antigua forma de hacer las cosas, y nuestra dependencia enfermiza a los recursos que solíamos tener. Ahora, con lo que sea que tengamos a mano tendremos que hacer... lo que sea necesario hacer. No hay excusas, no hay forma de postponerlo, algo pasó y tenemos que movernos o... morimos.

Otros nos aventuramos a un lento cambio de paradigma, convencidos de que es necesario hacerlo, de que nuestra antigua forma de vivir o ver las cosas no funcionará en un tiempo, o que nuestra realidad tiene serios problemas con la realidad. Es decir: no es real. Así que, nos damos cuenta que tenemos que tomar una decisión:
• entre seguir viviendo en una ilusión, y actuar como si no supiéramos que hay serios problemas.
• o mudarnos a la realidad, abrir los ojos (que es más bien cerrarlos que es más bien abrirlos).
Empezamos con mucho optimismo, nuestra inconformidad nos da fuerza para dar algunos pasos, pero ¡man! En pocos días nos damos cuenta de que el camino que se recorre no es solo hacia afuera sino que también es hacia dentro, hacia nosotros, lo que somos, y a nuestros más oscuros fantasmas. No solo recorremos el Camino sino que el Camino nos recorre a nosotros.

Entonces te das cuenta que gran parte del camino se recorre sólo. Has alzado la voz, algunos entienden el asunto, pero deciden que vivir en la ilusión es mejor pues tiene menos riesgos. Así que, después de mucho dolor te das cuenta que parte de la verdad es que estarás sólo en grandes tramos de este camino, y tienes que vivir con eso.

En este punto, no se sabe que es peor: que el cambio sea lento y porque lo decidiste, o que algo te sacuda el piso y te quite todo lo que consideres preciado para que finalmente pienses. Las dos cosas son peligrosas, en ambas nos podemos perder, en ambas podríamos encontrarnos. En los próximos post, mi historia al cambiar de paradigmas.

Quizás te sea útil... o no.
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