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viernes, abril 16, 2010

04- ¿QUIEN ERA ESE TIPO?

Hay muchas cosas que pasan desapercibidas, como que no le damos ni la hora, y esas cosas pasan a diario; pasa también con la Biblia: esos pasajes en los que un personaje o situación (que parece no ser importante) saltan de repente tratando de llamar nuestra atención y que tristemente no lo hacen. Esta semana me quedé pensando en este pasaje de Juan 9:38-40:
"Maestro —dijo Juan—, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo impedimos porque no es de los nuestros.
- No se lo impidan - replicó Jesús-. Nadie que haga un milagro en mi nombre puede a la vez hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor de nosotros. Les aseguro que cualquiera que les dé un vaso de agua en mi nombre por ser ustedes de *Cristo no perderá su recompensa."

Eh... un par de preguntas:
1- ¿Quién caray era ese tipo? Obviamente no nos importa porque no se identifica, pero sería un buen título para un documental de discovery: "MARCOS 9: Buscando el Rastro del Seguidor Anónimo de Jesús."
2- "No es de los nuestros." ¿Quiénes son "los nuestros"? Aunque a los discípulos le preocupaba mucho eso a Jesús parece importarle un comino, no creo que en la mente de Jesús haya esa división: los nuestros, los otros, etc.
3- ¿"No... se lo impidan"? O sea, más preguntas: Jesús, ¿él tipo no ha venido a ninguno de nuestros cultos? ¿lo viste en el Sermón del Monte? ¿Se bautizó con Juan o contigo? ¿Sabes si es de la "Sana" o si es de otra doctrina? ¿tomó el curso "Los 72 que sacan demonios"? Si la respuesta a todo eso es no: ¿cómo así, Jesús?

Hmmm... creo que mucha de las cosas que a nosotros nos preocupan, por las que peleamos y nos dividimos, no le preocupan tanto a Jesús. Verdad, ¿quién era ese tipo?

miércoles, octubre 14, 2009

EL SOLO QUERIA JUGAR TENIS

Nelson me había contado de que aquel pastor pentecostal ahora era un pastor presbiteriano. Entiéndanme, para los que vivíamos a principio de los 90s cambiarte de pentecostal a presbiteriano era como que metieras un conejo en el horno y cuando lo sacas es pollo asado (a mi me encantan los dos, ¿has probado conejo con batata frita? ¡Sabroso!). Nos considerábamos "open mind", gente que estaba abierta a toda idea y abominación (¡ups! perdón... denominación) pero no dejaba de sorprendernos.

"¿Por qué alguien haría eso?"
"Me lo encontré en un club, en pantalones cortos..."
"¡Oooooooh! ¿En pantalones cortos?"
"Sí... Me dijo 'Dios te bendiga', y le pregunté qué había pasado."
Así que me respondió: "Nada, pero ahora puedo jugar tenis."
Me siento tan estúpido recordando nuestra conversación, pero fueron de esas conversaciones importantes que teníamos mientras comíamos un poco de bizcocho, con queso y vino, esas conversaciones que transformaron mi vida. Esas que nos recordaban lo que realmente era importante y las cosas que eran estupideces.

O sea, ubíquense, practicar algún deporte era pecado, porque "el ejercicio corporal para poco aprovecha", ¡lo dice la Biblia! ¿Algo puede ser y de repente ya no ser pecado? ¡Jejejeje! Un pecado con crisis de identidad... ¡Vaya!

¿El solo quería jugar tenis? ¡No! Ya no aguantaba la presión.
¿Pueden ser que nuestras estrategias de libertad no sean más que otro juego de esclavitud?