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viernes, febrero 02, 2018

Entonces ¡A Pensar!

Mi intención es clara: quiero atacar la idea de que:
1- Un cristiano tiene que ser un ser impensante.
2- Sabiduría es estar informado, ser inteligente. Porque puedes estar informado y ser inteligente, pero ser un necio.

Ambas cosas son falacias (¡mentiras, man!) y debemos deshacernos de ellas lo antes posible. Creo que en este punto, si has leído los post anteriores, podemos estar de acuerdo en que Cristo no te pide que abandones tu cerebro, que tomes tu cruz y lo sigas. Así que, ejercitemos el pensamiento:
• ¿Lo que ese tipo me está diciendo y que afirma es bíblico? Compruébalo. ¿No tienes una Biblia? Ahí está: www.biblegateway.com ¡Problema resuelto!
• “Lo que la Biblia dice con respecto a...” Búscalo, revísalo, coméntalo con otros.
• “Históricamente la iglesia ha...”: Aunque la fuente sea confiable y le crees, dedícate a investigarlo. ¿No tienes libro de historia de la iglesia? Aquí va: http://bit.ly/14i6EG0 ¡Listo!
• “Lo que realmente quiere decir en el griego, cuando Jesús...” ¡Comprúebalo! ¿No sabes griego? Aquí tienes: http://www.greekbible.com/ Te ayuda a que encuentres el significado de ciertas palabras y, aunque es mejor que aprendas el idioma, te da la posibilidad de investigar si te están diciendo la verdad cuando te dicen “tal palabra blablabla..” ¡Problema resuelto!
• Cosas que has “asumido” sin darle mucha cabeza: también deberías investigar y pensarlas, aunque sean (o te parezcan) verdad.
• Las cosas que cantamos, ¡revísalas! ¿Cómo es posible que cantemos que “yo no confío con la mente, lo hago con el corazón"? (revisa los otros post y te darás cuenta: antibíblico. Bíblico: con la mente y también con el corazón... ¡ah! también con todo tu ser.)

Una vez tienes algo con qué comparar lo que te dicen es cierto, entonces fórmate una idea en base a la meditación del pasaje, el texto o la definición que tomaste de ambos lados. Al final resultarás beneficiado porque tus convicciones se afirman, tienes razones en las que has pensado y será más difícil que alguien te haga dudar. Y, estás siendo bíblico: “Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes.” (1 Pedro 3:15 NVI)

La única razón por la que no quisiésemos hacerlo es porque tomará un poco de nuestro tiempo, pero si tienes interés en ser una persona firme en tus convicciones y pensamientos no te saltarías ese proceso, ¡es más! Lo volverías una costumbre. Esto no solo aplica a enseñanzas bíblicas sino a cualquier idea que alguien nos quiera imponer o que vemos otros siguen con tanto empeño.

¡Ah! Huye de aquellas personas que quieren que creas lo que ellos afirman “porque sí”, o porque “esta es la Palabra de Dios, no te atrevas a confrontarla”, etc... También sospecha un poco de los “expertos”. Generalmente son buenos teóricos con muy poca experiencia en la práctica. Cuando digo sospecha es "comprueba".

Una de las razones por las que es importante que pensemos (en palabras de Dallas Willard) es que “mucha gente no reconoce que tiene una cosmovisión, una forma de ver la vida. Y casi siempre esa forma de ver la vida ha sido tomada prestada, en pedacitos y trozos, del ambiente que nos rodea.”, lo peor de todo es que “a veces ni siquiera se está consciente de eso.”

Sin pensar, tomamos una forma de vida que ni siquiera vale la pena vivir. Lo lindo es que, cuando se nos pregunta, decimos “yo pienso así.” ¿Piensas? ¿Te has detenido a pensar en pensar por qué piensas lo que piensas? Te aseguro que no (aunque puedes ser la excepción a la regla).

Tu forma de ver la vida se transforma en “tu realidad”, y realidad es en lo que descansamos. Esa puede ser una realidad falsa, pero te has sumergido ahí por tanto tiempo que no ves posible que las cosas sean de otra manera. En muchos casos suele ser fatal. Pensar nos lleva a conocer, y el conocimiento nos da acceso a la realidad. El conocimiento bíblico se vive en una relación con Dios, quien te hace conocer que la realidad real es la realidad del Reino. Lo demás es pseudo-realidad, ilusión.

Pero sobre todo, ganas coherencia: un caminar consistente en lo que realmente crees.
¿Hablamos de eso?
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons

Foto Cortesía de Thomas Hawk

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miércoles, julio 31, 2013

Coherencia En Lo Que Creo (Parte 02)

Lo que creo y mis lineamientos de vida provienen de la Palabra de Dios. Una visión distorsionada de la Palabra dará como resultado creencias y lineamientos de vida distorsionados.  Que es lo que ha estado pasando por años. Un creyente auténtico buscará descubrir las verdades del Reino, estas verdades se descubren, entre otras cosas, en la Palabra.

No puedo ir a África a estudiar animales Australianos. “Sí, puedo, hay canguros y coalas en cautiverio en algún zoológico africano...” - dirás. ¡Tá to! Ok... Pues no puedes saber de qué forma estos animales viven al menos que estés directamente en su medio ambiente. Observar las cosas en su medio ambiente toma tiempo. Ver a los leones salir en un área donde supuestamente viven, a veces les toma a los estudiosos de estos animales días. Lo mismo con los gorilas, y otras especies. Extrañas o no. De la misma forma, toma tiempo entrar en el ecosistema de la Palabra y empezar a observar algunas cosas que no son tan evidentes.

Esta bendita costumbre que hemos desarrollado, y que ha sido recalcada por el negocio cristiano de tarjetitas como ¨Palabritas Mágicas” y ¨Precious Moment”, nos lleva a sacar versos de contexto con el fin de que encajen con una situación específica. O, poniéndole más atención a algo, ¿cómo la salvación por ejemplo? pero olvidándonos de la santidad y la forma en que vive un creyente. O como los dones, pero olvidándonos en meditar constantemente en la Palabra con el fin de que nuestros caminos sean enderezados. Puedes poner más ejemplos aquí: ________________________.

Esto también requerirá una lectura bíblica de tapa a tapa y que se haga consistentemente, algo en lo que no estabas pensando, ¿verdad? ¡Full! Es increíble, pero ayer le comentaba a mi esposa que hay cristianos que no le pasa ni por la cabeza la idea de que (por lo menos algún día) deberían de iniciar una lectura completa de la Biblia. Twilight sí, los tres tomos de “El Señor de los Anillos”, o “Les Miserables” ¡cuatro veces! ¿Pero la Biblia? todavía en el fondo creemos que, si la leemos completa, nos volveremos loco.

Oye, arranca ahora, inicia a leer la Biblia en Génesis 1, salta las genealogías si quieres; pero léelas cuando le des la segunda vuelta a la lectura bíblica, ¿ok?. Deja esto, ve y anota en tu agenda o en tu celular, ¡ups! ¡Perdón! “Smart phone” Whatever! que esta noche arrancas a leer toda la Biblia y seguirás haciendo eso cada día hasta que termines. Pero no una lectura porque estás obligado a... Métete en la historia, es tu historia. Toma tu tiempo, saborea, imagina, sustituye disparates que imaginas con una imaginación bíblica. Deja que la Palabra transforme la forma en que piensas. Me lo vas a agradecer, aunque mejor dale gracias a Dios.

"¡Ay sí, el radical Fausto!"  Piensa de mi lo que quieras, de hecho: ya has pensado lo que quieras de mi. Pero tengo que decir, lo que tengo que decir. Una vez te metes en la historia y vas dejando que la Palabra Santa de Dios vaya penetrando todo tu ser, eso afectará lo que crees y tus acciones. Que es de lo que hablaremos en el siguiente post. De nuestras acciones.

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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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martes, julio 30, 2013

Coherencia En Lo Que Creo

"… el reto, que no podemos ignorar–referente a las Escrituras
es que sean leídas y asimiladas en los términos
y la forma en que se presenta la revelación de Dios."
Eugene Peterson

Creo que la mayoría de los ataques que recibimos los cristianos, tienen que ver con que hemos dado la impresión que la Biblia tiene una respuesta para todo. Lamento el lío que puedo causarle a algunas personas, pero la Biblia no tiene una respuesta para todo. Sí.. sí... Ya se que eso fue lo que nos enseñaron: “Todo lo que necesitas saber sobre todo está en la Biblia”. Pero ¡nos enseñaron mal! Aunque con muy buenas intenciones.

Como he dicho en otros post vivimos en una cultura que sobre-valora la información, y que se enfrenta a creyentes muriendo por ser relevantes. Cuando digo esto, me refiero a que harían casi lo que sea porque se entendiese que ser cristiano no es estar “atrás del último” (como decimos aquí en RD) culturalmente, sino que se puede ser creyente y seguir siendo tan relevante como una Coca-Cola en el desierto. En ese sentido, alguien alguna vez dijo: "si la información es importante, y necesitamos ser relevantes: ¡tenemos el libro: la Biblia, que tiene información para todo!" Eso fue lo que dijeron, y lo demás es historia.

Pero ¿qué es ser relevante? ¿quién define esto? Es obvio que la relevancia dependerá de la situación, el lugar, el momento, la necesidad y quien lo decida. Un vaso de agua es relevante si hay sed, pero si hay hambre un plato de arroz con carne es más relevante. Sin embargo hay cosas que se necesitan todo el tiempo; el aire, por ejemplo. No vives sino respiras. Ahora, mientras respiras, te da hambre y sed y calor y frío, te enamoras y te desamoras, trabajas y estudias... La información es “hambre o sed” pero no es “aire”.

Lo que te dan las Escrituras y una relación correcta con Dios es “aire”, relevante todo el tiempo.  La Biblia contiene “revelación e intimidad, en vez de simple información impersonal”. Y, ¿qué hemos hecho? Hemos rebajado las Escrituras al nivel de información básica sobre cualquier cosa. Por eso tenemos de frente la ciencia, por ejemplo, en una competencia por quién lo dijo primero, y “esto lo podemos probar con”. Simplemente no está en el radar de Dios que conozcamos los detalles de ciertas cosas que ahora nos interesan porque “es bueno saber”, o de otras de esas cosas que dan un buen documental de Discovery Channel. Sino que logremos intimidad con El, que hay buenas noticias: “aún siendo pecadores Cristo murió por nosotros.”, y que podemos “entrar confiadamente al trono de la gracia.”, y que somos “radicalmente imperfectos pero radicalmente valiosos.”

Usando las palabras de mi pastor, Eugene Peterson, las Escrituras nos revelan "quien es Dios y qué está haciendo. Pero este es un lenguaje de cierta estirpe, no son palabras dirigidas a lo externo de nuestra vida como cuando escribimos una lista de compras, manuales de computación, gramática francesa y reglamentos deportivos. Estas palabras fueron escritas de forma directa o indirecta para hacer raíz dentro de nosotros, para tratar con nuestra alma, para formar una vida que tenga coherencia con el mundo que Dios creó, la salvación que Él determinó y la comunidad que Él ha reunido. Tal lenguaje invita y demanda ser leído…" Quien es Dios y qué está haciendo no es: ¿hay agujeros negros? ¿mi novia debe ser alta o bajita? ¿compro carne orgánica o de vacas que crecieron bajo el efecto exagerado de las hormonas? ¿el color de la ropa que uso debe ser claro u oscuro?

Poner las Escrituras al nivel de Wikipedia, el Almanaque de Bristol, la Enciclopedia Cumbre, y otras cosas por el estilo, no le hace justicia. La primera es AIRE las otras son agua para saciar nuestra sed de información en el momento en que creamos que la necesitemos. Esta forma de ver la Biblia lo que ha ocasionado es que vayamos a ella en busca de información relevante, algo que usar para debatir, algo que responda las preguntas que tenemos sobre ciertos temas que, lamentablemente, escapan de el propósito de la Palabra.

Entonces, al acercarnos a la Palabra de Dios tenemos que entender que la Biblia es un libro coherente a su propósito. Y, aunque podemos encontrar detalles sobre ciertas cosas, consejos para una buena relación laboral (algunos hasta han llegado a decir “que la Biblia tiene recetas de cocina”), detalles sobre el origen del mundo y las especies, etc., esta es consistente en su mensaje de principio a fin.

Se lee para ser vivida, no para buscar información. Leer la Palabra de esta manera, es lo que trae una profunda transformación en nuestras acciones. Lo que leemos de esta forma es lo que empezamos a asimilar como lo que creemos, y lo que creemos es lo que mueve lo que hacemos. Al la Biblia ser un libro consistente, poco a poco vas convirtiéndote en una persona consistente, alineada a su propósito y no alguien de doble ánimo, quien “es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento... es indeciso e inconstante en todo lo que hace.” (Santiago 1:8, 10) Podemos decir junto a las palabras del salmista “Creí, por tanto hablé” (Salmo 116:10 RV60), creí, por tanto actúe.
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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miércoles, julio 24, 2013

Coherencia 02

“En vez de creer en Dios ellos creen en creer, es decir: tienen un entendimiento funcional de la religión. Ellos no están clamando cognitivamente que creen en Dios porque si fuese así tuviesen que vivir de manera diferente a como viven."
Dan Dennett

Nuestra tendencia al no pensamiento y al rechazo del sentido incomún, nos lleva a contradecirnos constantemente. Quien se contradice no puso su pie firmemente en algo, o no echó raíces o no sabe dónde está. También creemos que, quien se contradice, miente. Porque en su mente no tiene forma de alinear los eventos con cierta lógica y así hablar claramente con respecto a lo que cree y afirma vio o sintió. La mayoría de nosotros vive de forma contradictoria. No es que diga una cosa hoy y otra mañana. ¡Es su forma de actuar!  que de repente parece chocar con lo que afirma creer.

Fíjense en esta, que es muy común en estos días, por lo menos en este país: una persona afirma creer algo teológicamente para luego rechazarlo sin un proceso lógico de transición, aceptando una nueva posición como la “bíblica” y rechazando la otra. Para algunos esto es una victoria, para mi es: nunca pensaron en lo que creyeron. Y, como el nuevo proceso fue tan no-proceso: tampoco han tenido tiempo para pensar bien y comprobar. En unos años (o meses), volverán a hacer lo mismo.


Mencioné algunas de nuestras más comunes contradicciones en un post, hace algunos años:
- Creemos que el Calvinismo está en resistencia al evangelismo... también creemos que Spurgeon y Edwards eran instrumentos de grandes avivamientos.
- Creemos que rezar oraciones escritas es vana repetición... también creemos que orar exactamente las mismas oraciones por cada comida es una experiencia significativa y necesaria.
- Creemos que las Escrituras son la única autoridad para nuestra fe y práctica... también creemos en estándares cristianos de vestimenta y música que fueron "descubiertos" de alguna manera siglos después de que se cerrara el canon de las Escrituras, y que incluyen cosas que no aparecen en parte en ellas.
- Creemos que cada persona tiene libre albedrío y que cada creyente es un sacerdote... también creemos que un pastor tiene la completa autoridad de sobrepasar estas libertades cada vez que le parezca.
- Creemos que lo bueno vencerá a lo malo... también creemos que lo malo vence a lo bueno...


Y sí, a veces uno va cambiando de parecer con el tiempo, y por eso digo que las posiciones que asumamos, debemos asumirlas con humildad, no con arrogancia. Pero esos cambios de parecer no son súbitos, toman su tiempo y, en algunas ocasiones, su carga de sufrimiento.

Debemos hacer un compromiso con la coherencia. Eso requerirá de nosotros cierta paciencia. En la sociedad ultramega rápida en que vivimos, la paciencia no suele ser la favorita entre nuestras virtudes. Nos cuesta mucho esperar, estar tranquilos y cualquier cosa que tome tiempo. La coherencia de acción, de pensamiento y de palabra que requerimos, toma un tiempo, un tiempo que debemos tomarnos para definitivamente establecernos en las posiciones que vamos a asumir.
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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martes, julio 23, 2013

Coherencia

El otro día, mientras conversaba con un grupo de amigos, me preguntaban cuál era uno de los grandes peligros que le veía al cristianismo actual, mi respuesta: la falta de coherencia. Les explique lo que llamo “La Teoría Péndulo”, que es más o menos así: la iglesia prueba algo por un tiempo, cuando algunos empiezan a notar que de repente nos hemos enfocado en eso por mucho tiempo, a costa de otras cosas que descuidamos, empiezan a reaccionar. Su reacción es irse al otro extremo evitando casi totalmente (en la mayoría de los casos totalmente, pero seamos justos) lo que ha estado “de moda”, si me permiten llamarlo así. Algunos imitan y siguen, abandonando el paradigma anterior, y sin darse cuenta se dedican solamente a lo que se ha estado considerando como importante, que se ha “re-descubierto” y que ha sido descuidado por mucho tiempo. De repente algunos empiezan a notar que hay un sobre-enfoque en el asunto, a costa del descuido de otras cosas, empiezan a reaccionar. Su reacción es irse al otro extremo.

¿Lo notaron?

Luego del péndulo viajar a través de los diferentes extremos del espectro, la historia vuelve a repetirse, ¡desde el principio! Vamos re-descubriendo y re-descubriendo, sin darnos cuenta que, “Lo que ya ha acontecido volverá a acontecer; lo que ya se ha hecho se volverá a hacer ¡y no hay nada nuevo bajo el sol!” (Eclesiastés 1:9).

Para que tengas un ejemplo concreto:
Durante varios años se hizo mucho énfasis en el Espíritu Santo, descuidando un poco el estudio de la Palabra. Así que, al darnos cuenta, nos dedicamos al estudio de la Palabra abandonando un poco (algunos hasta negando la posibilidad de...) el trabajo del Espíritu. ¡Pero descuidamos el liderazgo! Entonces abandonamos el estudio de la Palabra o lo combinamos con estrategias de mercadeo con el fin de inyectarle a la institución eclesial cierto “orden.” ¡Pero descuidamos la adoración (o el evangelismo o las misiones o no se hace discipulado)! Abandonamos todo lo otro. Se repite. Debería llamarlo “El Ciclo de Locura”. 

En palabras de un filósofo popular: “La historia se repite, primero como una tragedia y luego como una farsa.” Mi pregunta es, ¿por qué se nos hace tan difícil lograr cierto equilibrio? ¿Por qué no dedicarnos a las disciplinas espirituales, al estudio profundo de la Palabra, a adorar a Dios con todo nuestro corazón, a compartir la fe con otros, a tomar a alguno de nuestros amigos más cercanos e iniciar un caminar juntos, con y hacia Dios, o revisar los modelos de liderazgos bíblicos despreciando los mundanos (o tomando de los modelos de liderazgo del mundo lo bueno y rechazando lo nocivo) y ponerlos en práctica en nuestras congregaciones? Y todas estas cosas: al mismo tiempo.

¡Exacto!
Al contrario, tenemos congregaciones “enfocadas en adoración”, otras “enfocadas en evangelismo”, otras “enfocadas en lo bíblico” o en “guerra espiritual” o en... Cada cosa a costa de las otras.

Lo contrario a coherencia es incoherencia. Y por eso, no hacemos mucho sentido a la gente que nos observa desde afuera y algunos buscadores sinceros que están entre nosotros. Esta incoherencia no es solo institucional sino personal, individual. Es ahí donde veo el mayor problema.
(continuamos luego... ¿cool?)
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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