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jueves, marzo 05, 2015

La Distancia y El Amor

Hay relaciones que es mejor mantenerlas a la distancia si queremos conservarlas. Eso permite que nuestro corazón siga sano y abierto. Si seguimos insistiendo sucederá lo contrario: ante el rechazo insistente de la(s) persona(s) el rencor y el laberinto de raíces de amargura se harán más profundos, impidiendo que la relación sea posible, pero también bloqueando futuras relaciones, por miedo, por experiencia y por como quieras llamarlo.

Para el que es creyente esto debe resultar más fácil, porque todas sus expectativas de amor están en Cristo. Y no solo eso: Cristo mismo nos enseñó a dejar que cada uno siga su camino libremente como una forma de "amor", a no manipular, no extorsionar al otro con el fin de que nos ame.
Cristo es nuestro ejemplo.

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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons

Foto Cortesía de Thomas Hawk

Usado Con Permiso Bajo Licencia Creative Common

martes, febrero 11, 2014

37- La "Trumanmanía" y el Peligro de lo Hiperpúblico

Hace algunos años (creo que esa ya la dan en TCM así que: hace muchos años) algunos fuimos al cine para conocer la historia de Truman, un chamaco que nació en un reality y pasó su vida ante las cámaras sin darse cuenta. ¡Me encantaba el poster! Formando la cara de Truman con imágenes y fotos de su vida. Recuerdo estar en el cine mientras algunas mujeres lloraban (algunos hombres también, lo se porque apretaban los labios y dicen que si aprietas los labios no salen las lágrimas... dicen), mientras Truman (Jim Carrey) golpeaba desde un bote en "el mar" una pared pintada de cielo, llorando como gritando "¡sáquenme de aquí!".

"Pobre Truman", pensábamos en ese tiempo...
"¿No sería miserable vivir así?", nos decíamos unos a otros...
Bueno, no si lo haces... voluntariamente. Hoy todos vivimos en medio de la "Trumanmanía", toda nuestra vida (algunos desde que nacen como por ejemplo... ¿Benjamín? ¡Jejejeje!) está siendo observada por decenas o cientos o miles de personas, no en un sólo país sino alrededor del mundo. Estamos tan conectados y estamos siendo tan observados que cuando ves a alguien con quien no te habías juntado en mucho tiempo ¡no hay nada que hablar o decir!

¿Qué tan saludable puede ser eso?
O bueno: ¿qué tan sostenible?
Desde hace un tiempo, junto con el voto de ser anónimo, he decidido mantener gran parte de mi vida privada. Hay cosas que me pasan que no cuento... no en las redes. Cuando alguien se entera me pregunta frenéticamente:  "¿Qué pasó? ¿Qué pasó? ¿Nadie debe saberlo?", cuando les pregunto por qué me responden que es porque no lo vieron en FB o TW o whatever...
No es secreto solo que no es hiper-público, y me gusta así...
Creo que todos hemos sido atraídos por la aparente atención que podemos tener en las redes:
cuántos me siguen,
cuántos "likes",
cuantos comentarios a mis fotos o a mis posts,
cuántos "amigos" tengo en FB...
Yo creo que ese deseo secreto puede hacernos más miserables detrás de una atención falsa de un grupo de gente que cuando no tiene nada que hacer revisa su "timeline" o su "newsfeed" y le da la like a las cosas de la gente que le "cae bien" aunque no sepa si es algo que debe gustarle o no (como esos que le dan like a "Mi abuela murió estamos devastados").

Mi miedo es que esta atracción por lo hiper-público nos lleve al extremo: a exagerar lo privado porque nos hemos cansado de gente que "nos acosa". Así lo veremos, lo "profetizo" (espero que no te tomes esta profecía religiosamente) y lo digo en serio.
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons

miércoles, noviembre 17, 2010

¡Nadie... Ninguno!

"Ignoramos que también nosotros sabemos... que ningún amor o amistad, ningún abrazo íntimo o beso tierno, ninguna comunidad, comuna o colectividad, ningún hombre o mujer serán capaces jamás de satisfacer nuestro deseo de vernos aliviados de nuestra condición de solitarios. Esta verdad es tan desconcertante y dolorosa que nos hacemos más propensos a los juegos de nuestra fantasía que a hacer frente a la verdad de nuestra existencia. Así seguimos esperando que algún día encontraremos al hombre o a la mujer que realmente entienda nuestras experiencias, la mujer que traerá paz a nuestra vida inquieta, el trabajo donde podamos agotar nuestras posibilidades, el libro que nos explicará todo y el lugar donde podamos sentirnos en el hogar. Tal esperanza falsa nos lleva a hacer peticiones que llegan a agotarnos, y nos preparan para una hostilidad amarga y peligrosa, cuando empezamos a descubrir que nadie ni nada puede llenar nuestras expectativas de absoluto."
Henri Nouwen - The Wounded Healer