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miércoles, marzo 04, 2015

El Miedo Se Aprende

Tengo dos hijos.
Estoy muy contento por eso.
¿Se me nota?
¡Jajajajaja!
Junto a la alegría y el amor que todos los niños traen a la casa, se suma el montón de cosas que uno aprende al observarlo. Y una de las cosas que he visto en mis dos hijos es que: uno nace VALIENTE, y el miedo es una conducta aprendida.

Obviamente hay, principalmente, dos fuentes para esto:
1- Los padres que con su paranoia protectora: tratan de que sus hijos no se caigan, no se enfermen, no se peguen, no caminen en ciertas partes. Finalmente la niña o el niño van aprendiendo a tenerle miedo a las alturas, a ciertos espacios,
2- La experiencia del niño: cada niño o niña decidirá finalmente a qué le tiene miedo y a qué no. Eso, hasta donde se, es de "carambola" ("al azar") y le tocará a los padres hacer que los niños restablezcan la confianza en esos riesgos.

El miedo, aunque muchas veces necesario, no es natural a nosotros y deberíamos vencerlo.
¡Qué tengas un excelente día!
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
Bajo Licencia Creative Commons

Foto Cortesía de Thomas Hawk

Usado Con Permiso Bajo Licencia Creative Common




lunes, enero 20, 2014

17- Lupas y Espejos

Ser padre por primera vez es lupa y espejo.
Es una lupa en el sentido que empiezas a prestarle más atención a la vida, especialmente a la maldad y a las injusticias. De repente quieres que el mundo sea un mejor lugar, no es que no lo hayas querido antes, sino que toda la vida pensaste que eres un vacano y que te la puedes arreglar con el mundo pero este chiquitín... este chiquitín depende de ti y tú... tú, ahora, eres Superman (o el súper heroe que escojas).
Pero, es también un espejo: empiezas a mirarte a ti mismo a través de ese cuerpo limitado y esas pequeñas manos, a analizar quién eres y quién deberías ser, y desafía toda imposibilidad de ser eso que se supone debimos ser hace tiempo y que debemos ser precisamente... ahora.

Obvio: eso, si quieres ser un buen padre. También es obvio que esas cosas pasan con cierta disciplina.

Así que, la paternidad nos transforma. Aunque nosotros pretendemos preparar a los niños para la vida, ellos nos motivan a que nosotros nos preparemos de formas que nunca nos preparamos.
Somos una bendición para ellos pero ellos terminan siendo mayor bendición para nosotros.
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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Foto Cortesía de Thomas Hawk

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jueves, agosto 26, 2010

129- POST PATERNO

En medio de mi lucha con la gripe me recordé que una vez dije que escribiría sobre mi experiencia paterna de los primeros días. No lo hice, quizás en dos o tres ocasiones. Las razones:
1- Nunca nos trasnochamos, salvo en estos dos últimos días donde Benjamín está aprendiendo a dormir sólo en su cuarto.
2- Nunca he sentido a "mayor profundidad" el amor de Dios a través de ser padre.
3- La experiencia paterna ha sido única, pero todavía no creo que tenga nada de lo que no se haya escrito antes.

De Benjamín si he aprendido muchas cosas: como a contemplar todo como si fuese nuevo cada vez que lo vea y disfrutarlo, o a mirar con ojos de confusión la vida y luego pensar en lo avistado, a reírme un poco más, a no tomarme todo tan en serio. Otras cosas las he observado para no hacerlas (como tirarme pedos delante de la gente, a veces lo hago pero nadie se da cuenta... creo), pero observar a mi hijo me ayuda a ver cómo yo debería ser y cómo fui antes de que la humanidad violara mi integridad.

Los niños no pueden ocultar lo que sienten, capacidad que hemos adquirido en la vida y de la que nos enorgullecemos como adultos, y su cara refleja exactamente lo que les pasa dentro. Así que aprovecharé que hasta ahora mi hijo no puede ser hipócrita conmigo.