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miércoles, diciembre 12, 2018

Solté

Era el 5 de marzo del 2012, llegué a casa cargado por como iban las cosas, como iglesia estábamos atravesando por lo que un predicador hace años había llamado "La Tierra del Medio", un desierto espectacular del que no veíamos salida. Intentamos todo lo que podíamos, movimos todo lo que se era movible, cambiamos no se cuántas cosas... pero nada pasaba. Creo que ningún entrenamiento pastoral te prepara para ese momento, y los manuales para plantación de iglesia son bastante optimistas: "como 2+2 son 4, si haces esto obtendrás esto...", pero nunca te preparan para que falle, para que cierta gente no comparta algo contigo y se vaya, para el fracaso, para... el desierto.

Era el escenario perfecto para dejar todo y renunciar... pero no era lo que queríamos hacer.

Recuerdo que esa noche mirábamos una serie, ¿serían las 8:30 pm o 9? ¡No se! Pero mientras la tele flasheaba delante de mi un impulso extraño me asaltó: "si hemos hecho todo pero nada funciona, lo mejor que debo hacer es no hacer nada y... orar" (pensé). Y fue en ese mismo instante que decidí que ya no trataría más, que daría todo de mi, pero sin intentar algo nuevo, sin tratar de descifrar el problema y sin tratar de escapar del desierto. Y ya. Decidí que le entregaría el asunto a Dios de manera más radical, que clasificaría como obsoletos todos los libros de "qué debes hacer con tu iglesia", que dejaría de buscar fórmulas que "funcionaron" en otro lado, y que en vez de multiplicar mis esfuerzos multiplicaría mi tiempo en oración. Y eso hice... solté, me tranquilicé y... lo demás es historia. Recuerdo que puse en Facebook:


¿Qué aprendí?
Lo que siempre había leído en las Escrituras, pero esta vez de manera práctica: DIOS EDIFICA SU IGLESIA. Tomó algunos años, pero todo fluyó en el tiempo de Dios. Hoy puedo decir, cuando me preguntan: "¿qué has hecho para que esto o tal cosa funcione?", que no he hecho nada, que solo solté, y que todo lo que ha pasado ha sido obra de Dios... y cuando digo TODO, es TODO.
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Fausto Liriano • www.veldugo01.com
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martes, febrero 27, 2018

La Determinación de Ambrosio


He observado la imagen de arriba por horas y varias veces, porque si conoces qué representa, es profundamente inspiradora. El evento: indignado por una masacre que el Emperador Teodosio ordenó en Tesalónica (alrededor del año 390 d.C.), Ambrosio (obispo de Milán, pastor de Agustín de Hipona) le niega la entrada al templo al Emperador hasta que este último confiese y demuestre que está arrepentido por lo que hizo. El obispo de Milán no solo se negó a darle entrada al templo sino que tampoco le dirigía la palabra, hasta el momento en que el emperador vestido en andrajos demuestra su arrepentimiento externamente. Cuando finalmente Teodosio entra a la basílica y pretende sentarse en uno de los bancos de en frente, Ambrosio lo mira y le dice:
"-Qué haces aquí?
-Esperar a que comience la liturgia para participar en los sagrados misterios, -respondió Teodosio.
-Emperador- le advirtió el obispo- el presbiterio y toda esta parte del templo aislada con verjas constituyen un lugar especialmente santo, reservado a los sacerdotes; sal, pues, de este recinto y colócate en el sector destinado al pueblo. La púrpura te ha convertido en emperador, pero no en presbítero; ni siquiera en simple clérigo. Ante Dios eres uno más entre los fieles."

Uff... 

¿Qué pasaría si los líderes de nuestras iglesias no fuesen tan limpia sacos de la gente en puestos gubernamentales y pudiesen decirle la verdad en la cara como Ambrosio lo hizo con Teodosio?
Por eso miro esa pintura constantemente, recordándome que le sirvo a Dios antes que a cualquier otro hombre y que le debo honra y respeto a Dios, no a quienes representan el poder humano, hombres que deben seguir los mismos preceptos que todos los demás cuando nos presentamos ante Dios.

El Señor le de a los pastores y líderes de la iglesia la determinación de ambrosio.
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Pintura de Anthonis van Dyk

martes, enero 30, 2018

Piensa 01

"Nadie cree nada al menos que primero piense que es creíble...
Todo lo que es creído se cree después de ser pensado...
No todo el que piensa cree, pues muchos piensan
con el fin de no creer; pero todo el que cree piensa,
piensa en creer y cree en pensar."

Agustín de Hipona

La vida que nos pide el Señor que vivamos, requiere que seamos activos. Cuando digo “activos”, me refiero a que, tanto nuestras facultades como nuestros sentidos deben estar envueltos en el proceso de seguimiento de Cristo, que es el que tiene como resultado nuestra transformación. Vivida con todo nuestro ser. Este proceso debe ser intencional e incluye que usemos nuestra cabeza.

Antes me preguntaba, ¿por qué la gente no piensa? Ahora no. Pero me sorprende que, a pesar de toda la tragedia que nos trae el no pensar, preferimos irnos por ese camino. Ah.. bueno... sí, ¿por qué ya no me hago esa pregunta? Mira, vivimos muy rápido, de una tarea a otra, creyendo la ilusión de que somos “multi-tasking”. Comida rápida, lecturas rápidas, pagos por internet, correo instantáneo, jugo instantáneo, relaciones instantáneas (alguien me acaba de ver por ahí y “quiere ser mi amigo”, en Facebook ¡por supuesto!)... Casi todos los pasos entre una cosa y otra han sido eliminados. No solo “no piensas”, sino que no tienes mucho tiempo para hacerlo.

Un ejemplo sencillo: estás en una fila de un restaurante de comida rápida, es la hora de almuerzo y, después de una mañana agitada, por lo menos te gustaría tomarte tu tiempo para elegir qué es lo que vas a comprar... ¡no puedes! tienes una fila de 20 personas que tienen solo una hora para comer y volver a su escritorio.

El siguiente fenómeno es típico de nuestros días que la gente sabe mucho pero piensa poco. ¡En serio! Puedes hablar con muchísima gente sobre casi cualquier tema. La información está a la mano, y unas cuantas personas les gusta estar “informado”.

¡Hey! ¿Cómo así? ¿Cómo una persona puede saber muchas cosas pero pensar poco? Bueno, creo que nuestra adicción a la información nos ha llevado al punto donde, gracias a la incontrolable cantidad de elementos informativos que recibimos, no nos de tiempo a pensar o reflexionar al respecto. “¿Será cierto?” “¿Cuánta verdad contiene esa frase?” Y, no solamente eso, cuando ciertos individuos se posicionan en calidad de “expertos”, pueden decir cualquier cosa por esa boquita y como el 90% de quienes los escuchen van a creer casi sin dudar y sin comprobarlo, que lo que esa persona dice es cierto.

El otro día alguien me pidió la opinión sobre cierto autor cristiano. Le dije, a sinceridad, que no leía ese autor porque al examinarlo de cerca entendía que había dedicado su vida a la crítica de otros y eso me molestaba un poco, así que no lo leía. Casi me da un derrame cerebral cuando esa persona me preguntó: “Si no lees a esa persona, ¿cómo te alimentas en conocimiento (¿teológico?)?” Hasta el día de hoy quiero pensar que no me lo dijo en serio, que me estaba relajando, pero... me parece que... no.

Información. Es bueno tenerla, pero nos está haciendo daño. Porque ya no tienes que pensar sino que lo único que tienes que hacer es leer o escuchar a otra persona que está pensando por ti.

Piénsalo bien: Miles de personas cada semana, aceptan lo que alguien les dice desde el púlpito como cierto, sin pensarlo dos veces, llegan a sus casas y no confrontan las palabras de dicho(a) tipo(a) con lo que dice la Biblia. ¡Peor aún! Ni siquiera lo piensan lo suficiente como para vivirlo.

Me pregunto... Esto si me lo pregunto... ¿cómo es posible que en un momento específico yo decida ser como Cristo sino trato de involucrar mi mente y mis pensamientos? ¿cómo someto mis pensamientos a Dios cuando estos no son parte de su voluntar para mi y no son más que parte de mi carne? Sino pienso, ¿cómo puedo comprobar lo que es bueno?
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sábado, enero 20, 2018

Y Una Paráfrasis...


¿Y si hacemos una paráfrasis de 1 Corintios 1:10-13?
¡Leña! Y dice así:

"Hermanos míos, yo les pido por favor, de parte de nuestro Señor Jesucristo, que se pongan todos de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes. Al contrario, vivan unidos y traten de ponerse de acuerdo en lo que piensan.
Algunos de la familia de Cloé me dijeron que hay asuntos por los que ustedes están discutiendo mucho. Según me cuenta, algunos dicen: «Yo soy seguidor de Calvino», otros dicen: «Yo no, yo soy seguidor de Arminio.» Y hay otros que responden: «Pues yo soy Pentecostal», otros dicen: «Yo soy Bautista», otros «Soy orgullosamente » y aun otros dicen: «Yo sigo solo a Cristo.» ¡Pero existe ni he visto ni conozco un Cristo dividido!"

Listo...
¡Qué tengas un buen día!
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martes, septiembre 08, 2015

El Calvinismo y Las "Doctrinas de la Gracia" NO Son El Evangelio

Los siglos que precedieron a la Reforma dieron apertura a una amplia gama de posiciones bíblicas y teológicas, algunas un poco... extrañas, otras aceptables. Esto no se resolvió de manera necesariamente pacífica, los debates eran intensos y en algunos casos los detractores de la doctrina que se hacía popular en cierto país o región terminaban muertos o torturados y, en el mejor de los casos, exiliados. Algunas posiciones fueron debilitándose y otras ganaron fuerza y permanecieron. Una de estas la conocemos hoy como el Calvinismo, iniciada por Juan Calvino pero no necesariamente completada por él, ya que toda doctrina y posición va siendo moldeada por el cambio de los tiempos. Es decir: lo que ahora estamos viendo como algo que va creciendo (con diferentes matices) en ciertos sectores del país no es nuevo.

De mi parte: no hay nada en contra del Calvinismo y, aunque no comparto al 100% las llamadas "doctrinas de la gracia", no podría considerar a una persona que siga el calvinismo o las doctrinas de la gracia como un no-hermano en la fe. Pero, ya que de alguna forma, ciertos sectores de esta tendencia teológica se venden como LA POSICION BIBLICA y como LOS VERDADEROS CONOCEDORES DEL EVANGELIO, tengo que, y estoy en mi deber como creyente cristiano, mostrar mi seria oposición a esa postura.

Para que me entiendas, lo aclaro: no tengo nada contra el calvinismo pero si tengo TODO contra la postura que dice que es LA POSICION BIBLICA (dejando implícito que las demás posiciones no lo son) y que son los únicos conocedores del evangelio (dejando implícito que los demás ignoramos las buenas noticias de Jesucristo). Eso es una postura arrogante, orgullosa y en nada refleja las enseñanzas de Cristo. Tanto el Calvinismo, como postura teológica, y las "doctrinas de la gracia", como postura doctrinal, pueden encontrar oposición e inconsistencias si son examinadas dentro del amplio espectro bíblico. Dicho esto, quienes se etiquetan a sí mismo bajo estas posturas deberían asumirla con un poco más de humildad.

En mis 24 años como creyente siempre compartí con cristianos de diferentes posturas la comunidad, la adoración, la alegría de poder ser reconciliados con Dios, y me sorprende que hoy nos quieran dividir entre: nosotros SI somos y ustedes NO. Lo siento, no puedo quedarme callado con eso. Dudo mucho que podamos resolver problemas doctrinales que llevan siglos, pero sí podemos resolver la división, la falta de hermandad, el orgullo, el ataque y las peleas y contiendas entre creyentes. No solo podemos... DEBEMOS.

Discúlpenme por ser la nota discordante, aunque se que hay algunos que se mueren por decirlo.
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martes, agosto 26, 2014

Dura La Situación Para Mars Hill


La primera vez que leí sobre Mars Driscoll fue a través de "The Relevant Church", un libro donde pastores que habían plantado comunidades de fe "fuera de lo común" donde se reune la iglesia daban sus testimonios y sus experiencias en un mundo donde la iglesia tradicional parecía ser irrelevante. Irreverente, usaba palabras no usuales y la adoración era con música "punk", atrayendo a decenas de jóvenes (en esa época todavía no era una "mega-iglesia") del area metropolitana de Seattle, una ciudad altamente secular y conocida por dar nacimiento a la música Alternativa y bandas como "Nirvana" y ¨Pearl Jam". ¡Me pareció genial!

Años después empecé a ver a un Mark Driscoll más gruñón, y cada vez que entraba a la página de Mars Hill los sermones eran atacando un libro, otro pastor, alguna iglesia... En las propias palabras de Tim Keller (quien fue compañero de Driscoll en The Gospel Coalition):
"En la era de Internet, Mark Driscoll, ayudó a construir un movimiento evangélico enorme. Pero la insolencia y la arrogancia y su rudeza en las relaciones personales -algo que él mismo ha confesado en varias ocasiones- era obvio para muchos, desde los primeros días, y definitivamente ha desilusionado bastante a mucha gente."

Mars Hill ahora parece derrumbarse como iglesia, y la reputación de Driscoll está en el banquillo (está fuera de toda actividad eclesial y pastoral por seis semanas y ha sido expulsado de Act 29, una red de plantación de iglesias que el mismo fundó). La actitud de algunos en este momento es de crítica y de satisfacción. No creo que esa deba ser la forma en que la iglesia responde a alguien que, a pesar de su actitud y de su forma de actuar, ama a Cristo. Así que, lo que debemos hacer ahora es orar por Mark y por toda la gente que ha quedado en Mars Hill (miles han dejado de asistir los últimos meses) para que sean restaurados por el Señor.

Lo que sí me deja esta situación es que debe ser una lección para pastores y líderes cristianos que han decidido tomar la misma actitud crítica, de guerra contra otros pastores e iglesias, y han asumido una posición machista y de arrogancia al predicar lo que ellos llaman "el evangelio". Debemos tener mucho cuidado porque la vara con que medimos puede (y va a) ser usada contra nosotros.

Si quieren leer más sobre la situación en Mars Hill:
A Brash Style That Filled Pews, Until Followers Had Their Fill
Mark Driscoll Step Down
Mark Driscoll Rock Star Pastor
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miércoles, julio 16, 2014

De Gira...

"En esto conocerán todos que ustedes son mis discípulos, si se aman unos a otros."
Jesús (Juan 13:35 RVC)

Cada vez más me convenzo de que las palabras de Jesús para mucha gente no son más que expresiones bonitas, sugerencias para que tu corazoncito palpite (¡aw!), pero sin ninguna intención de que deban ser vividas. Te lo digo porque el amor es de las últimas cosas por las que se nos conoce como "discípulos". 

Se nos conoce por bullosos.
Se nos conoce por ser anti´s (aunque no somos antis... pero eso es otro tema).
Se nos conoce por ciertos personajes televisivos que manipulan las masas para mandar efectivo.
Se nos conoce como gente que no piensa (aunque muchos de verdad lo hacen).
Se nos conoce por "moralistas" (aunque no lo somos pero...)
Se nos conoce por la música.
Se nos conoce por cualquier cosa pero... el amor, la comunidad, no es algo muy destacado. 

El otro día, mientras veía a alguien que anunciaba que iba de gira, me di cuenta que hacemos giras musicales, giras para hablar de liderazgo, giras para hablar de finanzas, de guerra espiritual, de ministerio con niños, con jóvenes, con... todas esas cosas que a algunas congregaciones específicas les ha dado resultado y que otras congregaciones quieren imitar o ellas sienten que deben compartirlo pero...
Empecé a buscar alguna congregación que hiciera giras para dar lecciones de amor, "conciertos" donde se enseñe a vivir en comunidad... y no la encontré.
Quizás es un reto para mi, como pastor.
Pero también creo que es un reto para todos.
¿Veremos algo así... pronto?
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martes, marzo 18, 2014

52- Burbujita

¿Cuándo será posible que los evangélicos miren más allá de la burbuja que los contiene?
Me hago esa pregunta porque dentro de la burbuja protectora y omnipresente se hace tan difícil dar por gracia lo que por gracia recibimos (de hecho lo que recibimos por gracia se vuelve un regalo tan preciado que sentimos orgullo porque lo tenemos y otros no... así que nos alegramos de tenerlo y no nos importa si otros no lo tienen o que lo tengan), se dificulta identificarnos con la gente, conectarnos con la cultura, entre otras... cosas.
¿Pasará algún día?
¿O seguiremos contribuyendo al fortalecimiento de la impenetrable burbuja?
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miércoles, marzo 12, 2014

47- La Iglesia Como "Negocio Familiar"

Me llama la atención la costumbre ya milenaria en que los pastores son sucedidos en "el trono" eclesial por uno de sus hijos. Peor aún: en muchos casos la institución eclesial es regida por toda una familia, quienes ocupan todos los cargos principales dejando los cargos menores a otros miembros o asistentes de la congregación.
¿Nepotismo?
¿O eso no aplica en la... iglesia?
No es que en muchos casos no funcione (conozco casos donde lo mejor fue que alguien de la familia del pastor tomara el liderazgo de la iglesia), pero hay otros casos donde lo mejor es que... ¡no!

¿Qué piensan de eso?
¿Les importa? ¿No te importa? ¿Te parece mal o te da lo mismo?
Quisiera (en serio) conversar al respecto...
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martes, febrero 04, 2014

30- Koinonía 01

Si hay un tema que me apasiona es el de la iglesia como comunidad.
Sinceramente: debería asumirse que se hace comunidad con otros si eres la iglesia que forma parte de la iglesia (más en eso después), pero eso no es así. Inclusive la gente que revela la intención de que de alguna forma desea una conexión profunda (como debe ser) con otros creyentes, falla en asumir su congregación como comunidad en el sentido puro de la palabra.

Y es que, admitámoslo: ¡la cosa es difícil!
Somos gente muy ocupada, el tiempo que nos queda no es suficiente ni siquiera para poder dedicarlo a la familia y amigos cercanos, ¡no tenemos tiempo ni para nosotros mismos! ¿Y quieres que hagamos comunidad con otros a quienes le vemos las espaldas esporádicamente en un servicio? ¡No se puede!
No solo nos hemos rendido, la cosa ha llegado al punto donde no hay ningún tipo de expectativa de hacer comunidad con esos que se congregan conmigo en "x" iglesia local, solo en retiros especiales y en actividades diseñadas para que esto pase una o dos veces... al año.

¿Cómo voy a ser el cuerpo de Cristo separado de otros que lo son? Eso no es posible. Y creo que la desintegración que hay entre nosotros en macro (denominación contra denominación, iglesia local vs. iglesia local) tiene que ver con que no nos vemos como "uno", ¡cómo un solo cuerpo me refiero! Sino que lo que somos en micro: gente buscando a Dios bajo sus propios términos e intereses pero que entiende que necesita "congregarse" (que en ese sentido es: agruparse con otros de los que solo conoces el 15%, exagerando ¿tú ves?), es lo que se revela a niveles más grandes y profundos.

¿Qué haremos?
¿Seguiremos ignorando esta importante parte de ser iglesia como si no hubiese necesidad de hacerla o haremos algo?
Dime.
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martes, enero 28, 2014

23- Creo Que Tenemos Cáncer

"El problema es ese sentido de competencia que tenemos entre las iglesias...", me decía alguien mientras cenábamos y conversábamos sobre cierto incidente que estaba sucediendo entre algunas congregaciones. Me llamó mucho la atención lo que dijo porque en verdad, en la raíz de todo: somos del mismo equipo, sin embargo actuamos como si no lo fuésemos. Se vive a la defensiva, se pelea porque algunas congregaciones parecen "roban miembros" (¡cárcel!), en otras el Espíritu Santo se mueve más que en cualquier lugar del universo, otras tienen la verdad al superlativo y piensan que las demás carecen de eso, otras son para ricos o para pobres o para deportistas o para militares (o "paramilitares", más bien). ¡En fin! Si estamos en el mismo bando, ¿cuál es el problema con aceptar la diversidad que el cuerpo de Cristo siempre ha tenido?, o ¿todavía estamos en esa etapa en que las viudas griegas se quejan de que a las viudas judías se les atiende mejor?

Una vez un doctor me explicaba el "cáncer en la sangre" (o leucemia) de esta manera:
"Los glóbulos blancos son los que se encargan de la defensa de nuestro cuerpo. Pero Fausto: todo en exceso hace daño. Un exceso de glóbulos blancos, un exceso de defensores, puede provocar una infección que puede terminar en leucemia, lo que la gente conoce como 'cáncer en la sangre', obviamente eso es: mortal."


En otro momento haría esta pregunta "¿tendremos cáncer?" Pero con la evidencia que tengo solo puedo afirmarlo: Sí, creo que tenemos cáncer.
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jueves, octubre 17, 2013

¡Qué Triste!

No soy perfecto. No porque otras personas no puedan serlo sino porque yo no lo soy. Y esto lo digo porque diariamente lucho con cosas de mi carácter que no me gustaría que estuviesen ahí, pero están. Quisiera imaginarme que Dios me dice como a Pablo: "Bástate mi gracia porque mi poder se perfecciona en las debilidades...", pero no es así en todos los casos.

Digo esto porque, a pesar de que tengo cosas que trabajar en mi carácter como todo el mundo, me entristece profundamente ver en medio del liderazgo cristiano, gente que trabajan mucho su homiléctica (como van a hablar), se mantienen al día con todo lo que hay sobre liderazgo, algunos oran mucho y hasta leen la Biblia, estudian la Palabra de Dios profundamente (aunque no se para qué), son impecables en cómo administran las cosas de Dios, pero su orgullo es tan profundo, su falta de amor es tan evidente, no hablan con pastores u otros líderes que tienen posiciones diferentes a ellos, y eso que... predican del amor de Dios.

Ayer me entristecí tanto con par de cosas que vi esta semana con ciertos pastores amigos (varias experiencias, no una), que me preguntaba, al ver que el asunto era tan general, si todo este circo que se hace y que se le pone por nombre iglesia vale la pena, ¿es eso la iglesia de Cristo? ¿está Cristo en medio de nuestras contiendas, peleas, discusiones (que llamamos "debates")? ¿como (¡por Dios!) leemos y estudiamos profundamente la Biblia y no nos damos cuenta de que el amor debe ser sacrificial y extendido aún a nuestros enemigos, a quienes nos persiguen, por quienes debemos orar y hasta darle comida y agua? ¿vale la pena la inversión en personas, recursos materiales y económicos para que la cosa sea así?

Me entristecí tanto que me hice todas esas preguntas... y muy en serio.
Obvio que la iglesia vale la pena.
Obvio que eso no puede ser la iglesia de Cristo.
Obvio que necesitamos cada vez más a Dios.
Pero me pregunto: ¿dónde está esa iglesia que vale la pena? ¿dónde está esa gente que "considera a los demás como superiores a sí mismo"?
Y la veo, pero no en lo que parece ser gente exitosa ni ministerios extravagantes (aunque me encantaría decir lo contrario) sino en los lugares más inesperados.
Dios me ha consolado, pero cada vez que pienso en esto digo "¡Qué triste!"
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miércoles, julio 24, 2013

Coherencia 02

“En vez de creer en Dios ellos creen en creer, es decir: tienen un entendimiento funcional de la religión. Ellos no están clamando cognitivamente que creen en Dios porque si fuese así tuviesen que vivir de manera diferente a como viven."
Dan Dennett

Nuestra tendencia al no pensamiento y al rechazo del sentido incomún, nos lleva a contradecirnos constantemente. Quien se contradice no puso su pie firmemente en algo, o no echó raíces o no sabe dónde está. También creemos que, quien se contradice, miente. Porque en su mente no tiene forma de alinear los eventos con cierta lógica y así hablar claramente con respecto a lo que cree y afirma vio o sintió. La mayoría de nosotros vive de forma contradictoria. No es que diga una cosa hoy y otra mañana. ¡Es su forma de actuar!  que de repente parece chocar con lo que afirma creer.

Fíjense en esta, que es muy común en estos días, por lo menos en este país: una persona afirma creer algo teológicamente para luego rechazarlo sin un proceso lógico de transición, aceptando una nueva posición como la “bíblica” y rechazando la otra. Para algunos esto es una victoria, para mi es: nunca pensaron en lo que creyeron. Y, como el nuevo proceso fue tan no-proceso: tampoco han tenido tiempo para pensar bien y comprobar. En unos años (o meses), volverán a hacer lo mismo.


Mencioné algunas de nuestras más comunes contradicciones en un post, hace algunos años:
- Creemos que el Calvinismo está en resistencia al evangelismo... también creemos que Spurgeon y Edwards eran instrumentos de grandes avivamientos.
- Creemos que rezar oraciones escritas es vana repetición... también creemos que orar exactamente las mismas oraciones por cada comida es una experiencia significativa y necesaria.
- Creemos que las Escrituras son la única autoridad para nuestra fe y práctica... también creemos en estándares cristianos de vestimenta y música que fueron "descubiertos" de alguna manera siglos después de que se cerrara el canon de las Escrituras, y que incluyen cosas que no aparecen en parte en ellas.
- Creemos que cada persona tiene libre albedrío y que cada creyente es un sacerdote... también creemos que un pastor tiene la completa autoridad de sobrepasar estas libertades cada vez que le parezca.
- Creemos que lo bueno vencerá a lo malo... también creemos que lo malo vence a lo bueno...


Y sí, a veces uno va cambiando de parecer con el tiempo, y por eso digo que las posiciones que asumamos, debemos asumirlas con humildad, no con arrogancia. Pero esos cambios de parecer no son súbitos, toman su tiempo y, en algunas ocasiones, su carga de sufrimiento.

Debemos hacer un compromiso con la coherencia. Eso requerirá de nosotros cierta paciencia. En la sociedad ultramega rápida en que vivimos, la paciencia no suele ser la favorita entre nuestras virtudes. Nos cuesta mucho esperar, estar tranquilos y cualquier cosa que tome tiempo. La coherencia de acción, de pensamiento y de palabra que requerimos, toma un tiempo, un tiempo que debemos tomarnos para definitivamente establecernos en las posiciones que vamos a asumir.
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martes, julio 23, 2013

Coherencia

El otro día, mientras conversaba con un grupo de amigos, me preguntaban cuál era uno de los grandes peligros que le veía al cristianismo actual, mi respuesta: la falta de coherencia. Les explique lo que llamo “La Teoría Péndulo”, que es más o menos así: la iglesia prueba algo por un tiempo, cuando algunos empiezan a notar que de repente nos hemos enfocado en eso por mucho tiempo, a costa de otras cosas que descuidamos, empiezan a reaccionar. Su reacción es irse al otro extremo evitando casi totalmente (en la mayoría de los casos totalmente, pero seamos justos) lo que ha estado “de moda”, si me permiten llamarlo así. Algunos imitan y siguen, abandonando el paradigma anterior, y sin darse cuenta se dedican solamente a lo que se ha estado considerando como importante, que se ha “re-descubierto” y que ha sido descuidado por mucho tiempo. De repente algunos empiezan a notar que hay un sobre-enfoque en el asunto, a costa del descuido de otras cosas, empiezan a reaccionar. Su reacción es irse al otro extremo.

¿Lo notaron?

Luego del péndulo viajar a través de los diferentes extremos del espectro, la historia vuelve a repetirse, ¡desde el principio! Vamos re-descubriendo y re-descubriendo, sin darnos cuenta que, “Lo que ya ha acontecido volverá a acontecer; lo que ya se ha hecho se volverá a hacer ¡y no hay nada nuevo bajo el sol!” (Eclesiastés 1:9).

Para que tengas un ejemplo concreto:
Durante varios años se hizo mucho énfasis en el Espíritu Santo, descuidando un poco el estudio de la Palabra. Así que, al darnos cuenta, nos dedicamos al estudio de la Palabra abandonando un poco (algunos hasta negando la posibilidad de...) el trabajo del Espíritu. ¡Pero descuidamos el liderazgo! Entonces abandonamos el estudio de la Palabra o lo combinamos con estrategias de mercadeo con el fin de inyectarle a la institución eclesial cierto “orden.” ¡Pero descuidamos la adoración (o el evangelismo o las misiones o no se hace discipulado)! Abandonamos todo lo otro. Se repite. Debería llamarlo “El Ciclo de Locura”. 

En palabras de un filósofo popular: “La historia se repite, primero como una tragedia y luego como una farsa.” Mi pregunta es, ¿por qué se nos hace tan difícil lograr cierto equilibrio? ¿Por qué no dedicarnos a las disciplinas espirituales, al estudio profundo de la Palabra, a adorar a Dios con todo nuestro corazón, a compartir la fe con otros, a tomar a alguno de nuestros amigos más cercanos e iniciar un caminar juntos, con y hacia Dios, o revisar los modelos de liderazgos bíblicos despreciando los mundanos (o tomando de los modelos de liderazgo del mundo lo bueno y rechazando lo nocivo) y ponerlos en práctica en nuestras congregaciones? Y todas estas cosas: al mismo tiempo.

¡Exacto!
Al contrario, tenemos congregaciones “enfocadas en adoración”, otras “enfocadas en evangelismo”, otras “enfocadas en lo bíblico” o en “guerra espiritual” o en... Cada cosa a costa de las otras.

Lo contrario a coherencia es incoherencia. Y por eso, no hacemos mucho sentido a la gente que nos observa desde afuera y algunos buscadores sinceros que están entre nosotros. Esta incoherencia no es solo institucional sino personal, individual. Es ahí donde veo el mayor problema.
(continuamos luego... ¿cool?)
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jueves, julio 11, 2013

¿Por Qué Corremos?

Vivimos en una época extraña.
Extraña porque el cristianismo parece ser altamente aceptado y de la misma forma: muuuuy rechazado. En mi experiencia, si te aceptan: algo has logrado; y si te rechazan ¡también! Pero la verdad es (y esto lo hace más extraño) que a pesar de esa aceptación y ese rechazo, no hemos logrado mucho. No en cuanto a las cosas que se supone el cristianismo debe lograr:
1- En su mayor parte la iglesia no está haciendo discípulos (algo que Dallas Willard llamó “La Gran Omisión”)
2- La iglesia no está siendo una comunidad de creyentes. Es más bien una reunión de personas que no se conocen, lo que la hace una no-comunidad, y que más o menos comparten algunas cosas (clase social, gustos musicales, y un montón de cosas que nada que ver...).
3- No hay mucho amor que digamos en las iglesias (puedes ir a una congregación y que tú, tus necesidades pasen desapercibidos).
4- La iglesia no hace ningún esfuerzo en responder a las preguntas claves del hombre actual, a pesar de que tiene LA respuesta (en Cristo). Y las respuestas que da, es a cosas que nadie ha preguntado (parafraseando un amigo).

Esto es un secreto a voces. Lo peor de todo es que parecemos darle la espalda a esa realidad, y constantemente surgen movimientos para “reparar” el estado de la iglesia que obvían o ponen a un lado la visión del Reino.

Recuerdo siendo un nuevo creyente que vino un movimiento de transformación de la adoración, que duró varios años. A ese le siguió un movimiento de “liderazgo”, luego de “guerra espiritual”, luego “misiones” donde se exponía el fracaso de un movimiento más antiguo: el de las campañas evangelísticas multitudinarias... luego otro, y otro, y ahora... otro.

Veo en estos movimientos dos características primordiales:
1- Algunos responden a la pasión de un hombre que veía algo en que la iglesia estaba cojeando, y que luego transformaba ese algo en “EL PROBLEMA” de la iglesia. Es decir, transformó su incomodidad con algo que puede ser que hacía falta en este es el problema. Pero trajo: desequilibrio.
2- En su mayoría se trataba de que la iglesia fuese relevante al mundo, la cultura en general o los no-creyentes o a un grupo de personas que se habían desinteresado de la iglesia. Pero pregunto, ¿será algún día la iglesia relevante a cuestiones que nada tienen que ver con el Reino de Dios o con su función? Me temo que no.

Yo corrí de un lado a otro detrás de algunas de estas cosas hasta que, después de un tiempo... paré... Me pregunté, ¿qué hago corriendo de forma tan frenética? ¿qué resultado me ha traído esto, o a mi comunidad y a la iglesia en general? Al ver que la cosa no había cambiado mucho, decidí dejar de correr y empezar a analizar qué es la iglesia, qué no es la iglesia, qué hace la iglesia, cuál es su misión. Mi primera reacción fue enojo, quería gritar “¿¡no se dan cuenta!?” Pero eso daba tanto resultado como los movimientos pasados y actuales. Escogí la pasividad en vez del activismo, y decidí invertirme en la iglesia local donde sirvo, iniciar una búsqueda interna y descansar en los recursos de Dios. No ha sido y no es un proceso fácil. Ponerte a un lado mientras ves a todos correr detrás de lo que parece ser el último boom cristiano, ese que “reparará” las grietas de la iglesia, no es fácil. Aparte que te expone a la crítica, las piedras y el cuestionamiento de otros. He sufrido, pero el sufrimiento y el dolor me han hecho un poco más valiente.

Lo que quiero escribir en el blog los próximos días es una propuesta. Ya he criticado bastante toda mi vida, y lo seguiré haciendo, pero esta vez quiero enfocarme en proponer. Quiero proponer a manera personal cosas que puedan ser vividas por individuos que aman a Dios, su Reino y que quieren ser la Iglesia. Mi esperanza es que, si unos pocos deciden que caminemos juntos en esto algún cambio se va a ver. Lento. Pequeño. Pero se va a ver.

El sábado pasado estaba fuera de la ciudad. A la hora de regresar con quienes andaban conmigo vimos como una multitud de gente corría como si fuesen a algún lado. ¡Un montón! Pensamos que quizás había pasado algo, pensamos que andaban detrás de alguien, algún ladrón o algún político que regalaba cosas. Todos corrían. A varias personas le preguntamos ¿por qué corren? Nadie sabía, así que nadie nos respondió. Simplemente uno salió corriendo delante y todos le cayeron atrás. Sin aparente razón, aunque supongo que había alguna.
Así estamos corriendo en la iglesia.
Algunos, observamos sorprendidos en la acera.
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viernes, mayo 31, 2013

Una Iglesia Apasionada

Llevo ya un tiempo diciendo que las casas que publican libros en español se han dedicado a poner malos libros en nuestras manos. Libros clichés, de "demos algunos pasos", entre otras cosas junto a algunos de gente que no sabe escribir pero que atrae a muchos. En muchos casos no es culpa de ellos, obedece al hecho que antes que ministerios muchas son negocio y hay que vender, lamentablemente los latinoamericanos: no leemos mucho. Pero, esto ha afectado el mercado de la gente que sí lee.

 Desde hace años, el 95% de los libros que leo no son en español, me decepcioné y ya ni siquiera miro en las librerías locales. Pero, cuando encuentro algo bueno en español, debo decirlo y debo compartirlo. Así que, descubrí en el Catálogo de Editorial Patmos un libro que me ayudó a bajar la velocidad en un momento en que mi meta era complacer a  todo el mundo y me estaba matando: "La Iglesia Apasionada". Este fue de los primeros libros que me dirigieron a tres cosas:
- A dejar de confiar en mi propias fuerzas y descansar en el Señor.
- Tener un ritmo (frutos, descanso, flores - fruto, descanso, flores).
- Discipulado.

¡Y se los recomiendo! De hecho, Mike Breen, uno de los autores, se ha convertido en uno de mis autores favoritos desde que leí este libro. Si estás involucrado en algún tipo de servicio en la iglesia, ya sea pastorear gente hasta pastorear la limpieza de los baños este te va a hacer bien.

Paz.
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martes, octubre 09, 2012

Cuando La Iglesia Es Un Negocio


Cuando vemos la iglesia como un negocio y la gente que alcanzamos como un "target" en el mercado, entonces empezamos a ver a nuestros hermanos y sus diferentes expresiones litúrgicas o teológicas como "la competencia". Ya no nos vemos como uno, sino como "yo-contra-los-demás" o "ellos-contra-mi". Deja de ser el Reino de Dios y se convierte en una batalla de corte medieval entre todas las comarcas de uno de esos países europeos.

Si lo piensas bien: estamos viendo la iglesia como un negocio y la gente como un "target" en el mercado. Entonces: he ahí nuestro problema.
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jueves, septiembre 13, 2012

¿Y Qué?

Parte 5 de "Sobre Una Revolución Que Puede Ser Que No Sea"



O sea, ponte a pensar todo lo que hemos logrado en los últimos 15 años: ya podemos usar cualquier tipo de música para adorar a Dios (merengue, bachata, rock, reggaeton, rap, hip-hop, ¡de todo! menos dembó ¡por su puesto!); luces; videos; tenemos a nuestro alcance muchísimos recursos tecnológicos. ¡Liderazgo! Miles de libros de liderazgo, de manejo, el montón de recursos, conferencias, y entrenamientos.. ¡Uff!
¡Gran cosa!
No estoy en contra de ninguna de estas cosas, pero seamos sinceros: Todos esos cambios han sido cosméticos. Es un maquillaje, una cirugía estética pero lo que pasa nos sigue pasando: dentro, en nuestro corazón ¿qué diferencia ha hecho?

Otra pregunta aún más fuerte: ¿dónde están las personas que dijeron que llenarían nuestras iglesias si hacíamos esos cambios? No, no, no... Esta es más dura: ¿qué harías si un día llegas a donde te congregas y el pastor dice "dejaremos de usar todo esto"? 

El cambio lo hemos hecho por nosotros y por nuestra comodidad, no por Dios y por el cambio del mundo. Sí, somos esa generación que hizo locuras de "cambios" en la iglesia, ¿y qué? Sinceramente, ¿hemos logrado lo que se supone pasa cuando el Reino de Dios se acerca? Hace unos años un amigo me escribió diciéndome:
"Fausto, más de una vez he comparado mi cristianismo con el de esos locos del libro de los Hechos. ¡Cuanta diferencia! De algún modo hago lo que todo el mundo: cierro mi Biblia, enciendo el televisor y ubico sus historias en la categoría de "buen ejemplo". Es mas fácil verlo que vivirlo."

¿Qué haces? ¿Qué harás?

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miércoles, abril 04, 2012

¿Qué Quizo Decir?

Hace unos días alguien con muy buenas intenciones (eso quiero pensar) me envió un artículo sobre las barreras del crecimiento en una iglesia. No soy muy fan de dichos temas pero cuando me envían algo trato de verlo o leerlo. No esperaba escandalizarme con lo leído, pero ¿cómo no? El pastor que escribió el artículo recomendaba:

"Debes cambiar el rol primario del pastor de ministro a líder. ¿Cuál es la diferencia? En liderazgo, tú tomas la iniciativa; en ministerio, tu respondes a las necesidades de los otros. Cuando alguien llama y tu levantas el teléfono, eso es ministerio. Cuando levantas el teléfono para llamar a alguien, eso es liderazgo. Típicamente, tu aprendes habilidades ministeriales en el seminario, pero aprendes las habilidades del liderazgo en el fuego del proceso."

Pregunto:
¿Cómo así?
¿No se trata de responder a las necesidades de otros como comunidad? Por lo menos en lo que sea posible.
¿No es el corazón pastoral conocer la gente y ligarse con ellas?
En cuanto al nombre no me preocupa mucho si te llamas ministro o líder, pero las motivaciones y el corazón detrás de las cosas deben estar claras.
¿O estoy paranóico?

¡Oh! Espera... ¡Claro! Si se trata de que "crezcamos en número" ¡qué me importa la gente o lo que estén pasando! ¿Para qué tomar sus llamadas? No quiero ser rudo, pero lamentablemente es lo que leo detrás de muchas de esas cosas. Crecer en números no es malo, en cierto punto de una congregación eso pasará de la mejor manera si se ha trabajado en crecer en otras areas. En cierto punto. Pero enfocarnos empedernidamente en esto al punto de cambiar el enfoque de lo que realmente es la iglesia para que se trate de MI y no de NOSOTROS me parece bastante peligroso.

Tengamos cuidado.

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lunes, febrero 13, 2012

Comentario A Un Comentario

De un pasado y (debo decir) controversial post recibí algunos comentarios en el blog y por otros medios, de apoyo o de rechazo. Este, de Gustavo, me llamó mucho la atención y he decidido ponerlo aquí y darle mi respuesta tambien:

"Yo me mantengo con la duda de si mi verdad es la verdad y, mas importante aun, si aun siendo mi verdad, la verdad, es necesario predicarla al punto de pretender que otros la asuman como su verdad, al margen de que mi verdad sea mas beneficiosa, para ellos mismos, que su verdad.

Que vamos a hacer? Será que debemos hacer algo? Cuando se convierte uno en salvado y luego en salvador? o en instrumento de la salvación (para practicar la humildad). Hasta donde soy yo mas sensible para conocer la verdad que el tercero que yo considero equivocado, pues es el mismo cristal que me hace correcto el que pasa al "demás" al otro bando.

Sobre el problema de la iglesia, creo que empezó cuando se constituyeron en un club de gente cool que trafica con la información que guía hacia la salvación. La iglesia se excluyo de la sociedad y se burló mientras esta se podría y el mismo gusano que cosume a la sociedad, paradojicamente, ahora consume a la iglesia.

La iglesia se constituyo en un organo por y para la iglesia, al margen de Dios y de la sociedad.

La iglesia es parte de la sociedad, hay sociedad despues de la iglesia y, debo decirlo, hay sociedad despues de Dios y no podemos hacer de esa sociedad el lado oscuro de la luna porque ese lado, indefectiblemente, nos afecta."

Esta es mi respuesta a Gustavo:
Sobre la primera cuestión que tratas yo creo que la Verdad puede ser conocida y creo que la Verdad se da a conocer. Ahora, la Verdad no es un concepto es una persona: Jesús (Juan 14:6; Juan 8:32). La gente que de alguna forma ha llegado a conocer esta Verdad no tienen ningún tipo de temor de darla a conocer aunque no se crea. Así que, confundes lo que algunos afirman "ser verdad" o lo que algunos llaman "este es mi punto de vista" (esta es la forma en que veo las cosas, esto es lo que creo es verdad) con la Verdad, y de ahí has sacado tus conclusiones. Creo que la Verdad (Cristo) es sumamente beneficiosa y la gente debería asumirla, pero esa es su decisión.

Preguntas: "¿Qué vamos a hacer?" no creo que uno nunca asuma el papel de salvador, ese es el papel de la Verdad, que te hace libre (Juan 8:32). Pero uno debe alzar la voz, y de vez en cuando gritar para que se escuche. Ahora, la Verdad te hace libre a tal punto que no hay irritación en la transmisión de esta verdad, hay amor y preocupación porque otros hombres la conozcan pero la Verdad no se impone, no se coerce a otros hombres para que la conozcan y tampoco se les manipula. Tampoco se rechaza a aquellos que no tienen la Verdad, y uno no se vuelve intolerante a otros puntos de vista. En el momento en que una persona trata de imponer su verdad (o accionar de alguna de las formas que mencioné en la anterior oración) y voy más lejos: la Verdad, entonces no la conoce. Porque la misma Verdad no se impuso, como una forma de respetar la "dignidad" de todo ser humano (Isaías 42:1-4). Entonces uno la da a conocer y caerá en quien caerá. Pero sin duda uno debe transmitirla.

Lo que se conoce como club de gente que se reunen alrededor de ídolos: el Yo, el Ego, el Consumismo, no es iglesia, es otra cosa, pero no la iglesia de Cristo, no la iglesia de la Verdad. Algo que parece la gente no entiende o no quiere entender y prefiere seguir en eso. Allá ellos. Y para tratar tu última cuestión: la iglesia que es, es ejemplo a la sociedad de cómo vive la gente que es gobernada por la Verdad. Sí. Hay pocos ejemplos de esto, pero los hay. Hay otro grupo que les falta cojones para romper los ídolos, pero ya he lo he dicho y ya se me dijo que no use esa palabra (cojones) porque es desagradable.

¿Qué te parece?